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Así será el mundo de la ciencia y tecnología en diez años más

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Una institución seria presente en alrededor de ochenta países con miles de profesionales trabajando para ellos, tiene una revista de innovador nombre, llamada The Futurist (El Futurista), donde acaban de publicar un muy interesante artículo detallando una lista con las diez predicciones para el mundo de la tecnología de aquí a diez años más.

Obviamente esto se trata de Futurología y no de hechos concretos que veremos sí o sí en el futuro. Pero las tendencias actuales nos dan pistas de lo que podría pasar en diez años más, en el futuro:

  1. Los científicos podrán predecir lo que haremos antes de hacerlo. Y es que la intención de hacer algo activa determinados flujos de sangre, de los que se pueden determinar patrones para saber qué vamos a hacer.
  2. Los automóviles del futuro producirán energía, no sólo la gastarán. Esta idea es extraña: los automóviles estacionados serán capaces de transformar biogas o hidrógeno en electricidad que otros podrían tomar a cambio de dinero.
  3. Cada persona tendrá un acuario en su cocina, donde reciclará su comida sobrante. Porque tendremos tanques o acuarios en nuestros hogares y alimentaremos a los peces para usar sus cuerpos como abono para hortalizas. 
  4. En economía, habrán menos trabajos, pero más trabajo. Sabemos que incluso hoy hay problemas de desempleo, sin embargo, en diez años más la gente desarrollará capacidades personales para mantenerse activamente trabajando en diferentes áreas, y no necesariamente en un puesto estable.
  5. La próxima era espacial comenzará el 2020 y será financiada por privados. Gente multimillonaria será la que empuje la carrera espacial del futuro, desarrollando nuevas tecnologías y operaciones globales, con la aprobación de los gobiernos.
  6. La nube de Internet será más inteligente y no sólo almacenará datos. Esto significa que será una fuente de recursos para nuestra vida diaria, capaz de analizar nuestras consultas y dar consejos según el contexto en el que nos encontremos.
  7. La realidad aumentada dejará la reputación de las empresas en manos de los usuarios. Con esto, la revisiones y opiniones de las personas que han estado en un lugar o probado algún producto, serán lo más importante a la hora de construir la reputación de una empresa, y en esto, la tecnología de realidad aumentada será la herramienta de las personas para ir dejando su opinión durante el día a día.
  8. Los robots cuidarán a las personas. Con el pasar del tiempo, veremos nuevos robots para mover pacientes de un lugar a otro de manera gentil, capaces de proveer asistencia a personas con discapacidades físicas.
  9. Recargaremos la batería de nuestros gadgets con sonido. Actualmente, se está desarrollando una tecnología que transforma energía de microondas presente en el ambiente para generar electricidad, a través de pequeños sensores inalámbricos que podrían estar presentes en los teléfonos móviles del futuro, para recargarse con vibraciones y el sonido exterior.
  10. Un analizador de aire detectará infecciones en las personas y la presencia de microbios o ataques bioquímicos. Algo así como un instrumento de los que hoy se utilizan para medir el nivel de alcohol en la sangre, es lo que se está desarrollando para identificar en las personas la presencia de agentes malignos, como ántrax e incluso cáncer al pulmón, todo a través de un simple y rápido proceso.

Link: THE FUTURIST Magazine Releases Its Top 10 Forecasts for 2013 and Beyond (World Future Society)

Publicado en FAYERWAYER

 

PopCorn Maker: Lo nuevo de Mozilla para la creación de videos

 

El Mozilla Festival nunca nos deja indiferentes a su contenido y una de las principales atracciones de este fin de semana pasado fue la presentación mundial de Popcorn Maker, lo nuevo de Mozilla para crear videos. Con una aplicación que se ejecuta desde el navegador, los usuarios ahora podrán crear videos mezclando todo tipo de información multimedia existente en la red. Así que podrás mezclar videos con videos, videos con música, videos con texto, imágenes, mapas y hasta con tweets. Mozilla funda, tal vez, una nueva generación del video en internet.

Los videos que se cuelgan en línea son la causa de la distracción, entretenimiento, información y educación de la actual generación. YouTube supo explotar tempranamente en un fenómeno  que no está ni cerca de borrar a la televisión, pero sí que ha logrado que quienes ya no la mirábamos, tuviéramos un lugar en donde escoger el contenido que queríamos ver y adaptarlo a nuestros horarios. Además, la posibilidad de subir nuestros propios videos o ver los de aquellos que desde sus casas producen marcó a fuego esta etapa  e hizo de YouTube y de los videos en internet lo significantes que son hoy. Por más que detrás de YouTube esté Google, Mozilla ha demostrado otra vez que sus intereses son otros y ha presentado una herramienta llamada PopCorn Maker, especialmente diseñada para crear videos utilizando varias fuentes de información.

PopCorn Video: Remix de videos según Mozilla

PopCorn Maker se presentó en Londres en el Mozilla Festival y las demostraciones que se hicieron del software hacían concluir que el objetivo era crear videos con contenido multimedia integrado de una forma más fácil y visual. El concepto está orientado a la recopilación de contenido y a la mezcla del mismo para contar una nueva historia. Por ejemplo, tomando varios videos en línea sobre determinado asunto y recortarlos y luego juntarlos para crear un nuevo video. A su vez, le puedes agregar información tomada de Wikipedia, Twitter, Google, Google Maps y otros. También pueden ser videos de diferentes temas y hacer un buen remix de ellos, agregando texto, enlaces, música, tweets, alarmas y otros efectos de video. Para usarlo y guardarlo, sólo debes registrarte con Persona, un servicio que Mozilla asegura respetuoso sobre la privacidad.

Remixando el tutorial - PopCorn Maker

Remixando el tutorial

Hasta ahora, el vídeo en la web estaba atrapado en un pequeño recuadro negro. Esto lo cambia Popcorn Maker, que lleva la edición de vídeo al resto de la web: enlazable, con contenidos que se entremezclan, abierto, y conectado a todo el mundo. Hasta ahora sólo estaba disponible para los desarrolladores, pero ahora está en las manos cualquier persona, a través de una intuitiva interfaz que cualquiera puede usar. Estas fueron las palabras de Brett Taylor, el director de Mozilla al presentar la herramienta que está escrita en HTML, Javascript y CSS, funcionando en todos los sistemas operativos a través del navegador. Ya en su interfaz, PopCorn Maker muestra una línea de tiempo que puedes ver en los videos elaborados para tutorial y que podrás modificar cuando quieras una vez hecho tu video. Los formatos de salida son varios  y la compatibilidad para compartir también. Como dijo Taylor:Estamos realmente excitados por ver qué hace el mundo con él.

Sitio Oficial:  PopCorn Maker

Publicado en NEOTEO

 

Microsoft se acerca al reconocimiento y traducción instantánea de voz

Que cunda el pánico entre los traductores públicos, pues la barrera del lenguaje está cediendo cada vez más ante los abnegados intentos de la modernidad por superar la rutinaria incomunicación entre los idiomas. En la última presentación pública, Microsoft acaba de mostrar una tecnología en la que viene trabajando desde hace años: la traducción instantánea. Tomando como musa al Traductor Universal de Star Trek,Microsoft mostró avances impresionantes en cuanto areconocimiento de voz ytraducción instantánea, usando la misma voz del interlocutor, pero hablando en un idioma diferente.

Los aplausos repiquetearon y reverberaron durante largo rato en el salón de conferencias en donde se llevó a cabo la Microsoft Research Asia’s 21st Century Computing, en Tianjin, China. Allí, conversando en el más correcto y pausado de los acentos en inglés, Rick Rashid, el Oficial en Jefe de Investigación de Microsoft, abrió la presentación haciendo un poco de historia sobre cómo su compañía ha ido asistiendo en la evolución del speech-to-speech. Es decir, de la tecnología que logra reconocer el habla y traducirla instantáneamente a otro idioma, en el mismo formato. En ella dijo que los últimos 60 años los investigadores se han encargado de construir sistema que puedan interpretar lo que una persona está hablando. Con diferentes resultados y enfoques, hasta hace muy poco los sistemas dereconocimiento de voz tenían un margen de error del 20-25% pero Microsoft logró superar esta tecnología con el descubrimiento de la técnica Deep Neural Networks.

 

Presentación de Rick Rashid en China (IMPERDIBLE)

Esta técnica permite que los sistemas de reconocimiento puedan predecir mejor basándose en patrones de conducta cerebral humana, adelantándose a las palabras y no sólo equivocándose muy poco, sino también haciendo rápido su trabajo. Con este método, Microsoft logró reducir la tasa de error de palabra en un 30% en comparación con los métodos anteriores. Esto significa que en lugar de tener un error entre 4 o 5 correctas, ahora la tasa de error es una palabra en 7 u 8. Para tener una pista de cómo trabaja, mientras Rashid hablaba, el sistema de reconocimiento de voz iba subtitulando la conferencia con una eficiencia inaudita hasta el momento. Pero eso era sólo la primera parte del descubrimiento.

 

¿Te acuerdas del Traductor Universal de Star Trek? Rick Rashid dijo que no tendremos que esperar al siglo 22 para tener algo parecido.

Cuando ya tenía al público chino en sus manos, Rashid pasó a la presentación de la nueva tecnología de traducción instantánea de Microsoft y la no estuvo ni cerca de defraudar. Mientras hablaba en inglés, la pantalla lateral a la principal comenzó a mostrar cómo funcionaba la traducción instantánea al chino en sus tres pasos. El primero era el reconocimiento de la voz del interlocutor y el pasaje a texto. Luego, el sistema busca equivalentes en chino de las dos primeras palabras de la frase. La última parte procesa los resultados y reordena las palabras para que sean apropiadas a una frase con sentido en chino. Con algunos errores obvios del estado en el que se encuentra, la traducción era de una efectividad inaudita.

Si al ver lo bien que funciona esto ya podemos decir que Rashid nos tiene en sus manos, la demostración de la traducción instantánea de inglés a chino usando voces es impactante. A través de un complejo modelo que recopila tonos y modelos de voz de cientos de interlocutores de cada idioma, el motor de voz y traducción pudo traducir a Rashid del inglés al chino con una delación de sólo 5-10 segundos a través de una voz sintetizada con un tono similar al suyo. Cuando de los altavoces de la conferencia salió la voz de Rashid hablando en chino, el público explotó en aplausos.

 

Publicado en NEOTEO

 

Las microrredes solares podrían proporcionar electricidad a millones de personas

Millones de los habitantes más pobres del planeta no tienen acceso a la electricidad. Las microrredes podrían ser una solución de energía limpia.

El pueblo de Tanjung Batu Laut parece surgir de un manglar en una isla frente a la costa de la parte malasia de Borneo. Las casas, encaramadas sobre el agua encima de pilotes, están construidas con viejos trozos de contrachapado de madera, chapa metálica y tela de gallinero oxidada. Pero si sigues adentrándote en la tierra firme llegas a un claro cubierto por cien paneles solares montados sobre relucientes estructuras metálicas. Gruesos cables trasladan la energía de los paneles a un sólido edificio con ventanas y puertas nuevas. Si entras en ese edificio, la densa humedad del ambiente da paso a un aire frío y seco. Bombillas fluorescentes iluminan una fila de armarios de acero en cuyo interior parpadean luces y se alojan pantallas de ordenador.

El edificio es el centro de control de una pequeña planta eléctrica construida hace dos años que proporciona electricidad a los aproximadamente 200 habitantes del pueblo. Los ordenadores gestionan la energía que proviene de los paneles solares y de generadores diésel, almacenando parte en grandes baterías de plomo y ácido, y distribuyendo el resto para cubrir la creciente demanda local. Antes de que se instalara esta diminuta planta, el pueblo no tenía un acceso fiable a ninguna fuente de electricidad, aunque algunas familias tenían pequeños generadores diésel. Ahora todos sus habitantes disponen de energía prácticamente ilimitada las 24 horas del día.

Resulta incongruente que gran parte de los tejados de chapa metálica del pueblo alberguen antenas parabólicas. Dentro de algunos hogares con tejados hundidos y agujeros en lugar de ventanas se alojan televisiones de pantalla plana, ventiladores, electrodomésticos de gran consumo energético, como planchas y hervidores de arroz, y aparatos que tienen que estar constantemente enchufados a la red, como congeladores. Una tarde de sábado de este verano, los chavales se paseaban con frescas rodajas de sandía adquiridas a Tenggiri Bawal, propietaria de una diminuta tienda situada en una de las zonas más inestables de las pasarelas de madera que enlazan unas casas con otras. Tres días antes Bawal había recibido una nevera, donde ahora almacena sandía, refrescos y otros comestibles. La tendera sonríe mientras los niños se agolpan a las puertas de su negocio y afirma en su inglés limitado que “los negocios van bien”.

A escala mundial, unos 1.500 millones de personas no disponen de electricidad, la mayoría habitantes de zonas rurales. En India, por ejemplo, 268 millones de personas no tienen electricidad en las zonas rurales, frente a los solo 21 millones que carecen de ella en las zonas urbanas. La Agencia Internacional de la Energía afirma que las plantas como la instalada en Batu Laut, que se conocen como microrredes híbridas, serán esencial para hacer llegar la electricidad a muchos de ellos. Y lo serán porque conectar a una comunidad remota a la red eléctrica convencional, con sus grandes plantas centralizadas, es caro y puede llevar más de una década. En algunos casos, tanto la geografía como algunas consideraciones económicas pueden impedir que se llegue a acceder a la red. Las microrredes híbridas pueden proporcionar electricidad fiable combinando de manera inteligente energía de múltiples fuentes locales, y construirlas es mucho más barato y rápido que ampliar la red a las zonas donde habitan la mayoría de las personas que no tienen electricidad.

Optimal Power Solutions (OPS), la empresa australiana que diseñó la microrred de Batu Laut está duplicando el número de instalaciones este año en el sudeste asiático e India. Y varias compañías más incluyendo gigantes industriales como GE y ABB están desarrollando y vendiendo tecnología parecida.

Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Algunas de las primeras microrredes que se instalaron han tenido problemas, y la electricidad que proporcionan es más cara que la de las redes centrales urbanas, en algunos casos hasta 10 veces más cara. La tecnología implicada en la creación de microrredes, y los sistemas que se usan para gestionarlas y mantenerlas tendrán que mejorar significativamente si han de proporcionar electricidad fiable a cientos de millones de personas.

“La previsión de la Agencia Internacional de la Energía y de otros grupos es que dentro de 20 años aún habrá 1.500 millones de personas sin electricidad”, afirma Daniel Kammen, profesor de energía en la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.) y asesor del programa de Naciones Unidas 'Energía Sostenible para Todos'. “Las microrredes nos dan la oportunidad de pensar en un modelo realmente nuevo para llevar servicios energéticos a las comunidades que están fuera del alcance de la red. La pregunta que surge es: ¿se quedará en una bonita anécdota del desarrollo, o se convertirá en parte de la economía global?”.

Cerca del pueblo de Tanjung Batu Laut, una larga fila de paneles solares (derecha) proporciona energía a una serie de baterías de plomo y ácido (izquierda) dentro de un edificio. Los generadores diésel instalados sobre la plataforma cubierta completan la planta eléctrica de la microrred.

Hambrientos de electricidad

Resulta difícil exagerar la importancia de la electricidad en el desarrollo económico y social. Los ventiladores hacen que se aprenda mejor en las aulas, y las luces permiten a los estudiantes leer y hacer deberes por la noche. Las neveras conservan la comida y las vacunas. Un suministro continuado de electricidad puede potenciar el desarrollo económico, a menudo empezando por modestos ejemplos como la tienda de Bawal. Cuando la gente consigue ingresos de este tipo de emprendimientos, se puede permitir pagar más electricidad, lo que permite a su vez llevar a cabo proyectos más ambiciosos, creando un ciclo de riqueza cada vez mayor. Es un patrón que los economistas han constatado en un país tras otro. A largo plazo, que las empresas tengan acceso a una fuente de energía abundante, fiable y asequible hace posible el desarrollo de un sector manufacturero fuerte, con instalaciones para fabricar chips informáticos o automóviles. En su esfuerzo por lograr los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, el secretario general Ban Ki-Moon ha afirmado que “claramente la herramienta más importante será la energía”.

Para hacer llegar esa energía a algunos habitantes del planeta harán falta alternativas a la tecnología convencional de red eléctrica. La Agencia Internacional de la Energía calcula que más de las dos terceras partes de los habitantes de zonas rurales que no tienen acceso a la electricidad en la actualidad necesitarán recibir energía de algún tipo de fuente distribuida, bien sean microrredes o sistemas energéticos individuales, porque están lejos de la red o viven en una zona de difícil acceso.

“Algunas zonas del interior de Malasia no se pueden conectar a la red eléctrica, no hay carreteras que lleguen hasta ellas. Así que las microrredes son la única solución”, afirma Ramdan Baba, director de los programas de electrificación rural de Malasia, desde la 23ª planta de un edificio de oficinas en el distrito de edificios oficiales cercano a Kuala Lumpur. El gobierno ha calculado, por ejemplo, que conectar una agrupación de pueblos que distan 130 kilómetros de la línea eléctrica más cercana costaría 250 millones de ringgits malasios (unos 62 millones de euros). “Es una cantidad inmensa de dinero para llevar electricidad a tan solo 10 pueblos con un total de 800 habitantes”, sostiene. “Una microrred costaría unos 92 millones de ringgits (unos 23 millones de euros) y proporcionaría un suministro fiable de electricidad las 24 horas”.

Baba afirma que el Gobierno probablemente logre su objetivo de llevar la electricidad al 95 por ciento de la población del Borneo malasio para finales de año (al comienzo del proyecto hace dos años, el 25 por ciento de esa población no tenía electricidad). El éxito logrado con la tecnología hasta la fecha ha llevado al Gobierno a subir la apuesta. En su esfuerzo por llevar la electricidad a zonas incluso más remotas y electrificar el 99 por ciento del Borneo malasio, planea aumentar el número de microrredes instaladas para 2015.

Ahora el vecino menos pudiente de Malasia, Indonesia, y otros países del sudeste asiático también empiezan a usar estos sistemas. India ha experimentado con las microrredes; su Gobierno está estudiando la posibilidad de usar la tecnología para llevar electricidad a más zonas rurales y para apuntalar la tristemente famosa inestable red urbana (ver “Como podrían evitarse algún día los cortes de energía eléctrica en la India”).  En los países más pobres, como Bangladesh, donde casi el 60 por ciento de la población no tiene acceso a la electricidad, ahora mismo a los Gobiernos y a la financiación externa les interesan más las fuentes de energía de menor escala, como las lámparas y los cargadores de energía solar o pequeños paneles solares instalados en las viviendas. Lo mismo sucede en los países de África, como Kenia, donde al 84 por ciento de la población le falta la electricidad. Sin embargo, las lámparas solares no proporcionan los beneficios de una red eléctrica local. Las microrredes, concluye la Agencia Internacional de la Electricidad,  en un comedido lenguaje, “son una solución competitiva en las zonas rurales y pueden dar cabida a un crecimiento futuro de la demanda”.

Cuando las microrredes llevan la electricidad a zonas remotas, los habitantes de los pueblos enchufan televisiones, aparatos de música y electrodomésticos como neveras (arriba, izquierda) y la dueña de una tienda puede empezar a vender polos (abajo). Un aserradero funciona gracias a una microrred (arriba, derecha).

Pero si la experiencia adquirida en Malasia sirve como indicador, el despliegue de estos sistemas podría ser lento e ineficaz, en parte porque los Gobiernos y las compañías eléctricas recelan de las nuevas tecnologías. En Batu Laut, el gobierno exigió a OPS que instalara 600 kilovatios de capacidad generadora diésel a pesar de que la microrred está diseñada para una carga punta de 200 kilovatios, porque las autoridades no estaban seguras de que fuera a funcionar como se había prometido. La historia puede ser parecida en India. “Sigue siendo un concepto novedoso”, afirma Himanshu Gupta, consultor de la comisión de planificación en India. “Los burócratas no saben nada de microrredes”.

Paneles solares mohosos

Situado en una remota zona del noreste de Borneo, cerca de una cuenca que los foráneos no descubrieron hasta la década de 1950, el pueblo de Kalabakan no disponía de una carretera asfaltada hasta hace unos años, y los residentes se las apañaban con un par de horas de electricidad cada noche. Hace tres años el Gobierno malasio financió una microrred allí y la demanda de electricidad se disparó. Los nuevos clientes incluyen un par de aserraderos que proveen a la industria maderera local. Al contrario que su equivalente en Batu Laut, que es algo más nueva, la microrred de Kalabakan ya está volviendo a la jungla. 

“Este sitio se está cayendo a pedazos”, afirma Ritesh Lutchman, gerente senior de OPS, mientras conduce hacia el terreno donde se halla la planta para la microrred. El camino de asfalto, a pesar de haber sido construido hace apenas unos años, muestra profundas grietas y socavones, víctima del terreno blando de Malasia y las abundantes lluvias. Los paneles solares están cubiertos con una fina película de moho, lo que disminuye la producción de electricidad. Las plantas tropicales han crecido casi hasta la altura de una fila de paneles; en un punto empiezan a bloquear la luz del sol. Un empleado que contribuye al mantenimiento de la planta eléctrica no encuentra la llave que da acceso a la sala de control y tiene que hurgar en la cerradura con un destornillador. Dentro hace calor porque uno de los ventiladores automáticos no funciona. Lutchman sospecha que el calor podría estar dañando el caro equipo y acortando su vida útil.

Y lo que es peor, la mitad de la microrred ni siquiera recibe electricidad. Como la producción eléctrica de los generadores diésel no se sincronizó, solo puede funcionar un generador en un momento dado y uno solo no es capaz de proporcionar la suficiente cantidad de electricidad para mantener las dos redes de distribución de electricidad. Lutchman no estaba enterado del problema porque, unos días antes, los trabajadores locales habían desconectado el nodo de datos que era la única comunicación entre la microrred y OPS. Los trabajadores estaban usándolo para navegar por la Web, algo de lo que Lutchman se enteró cuando OPS recibió una abultada factura.

Los problemas en Kalabakan reflejan un problema más profundo: no existe un modelo práctico para mantener y operar una microrred. El Gobierno paga por el sistema; empresas como OPS lo diseñan, instalan y lo mantienen en funcionamiento durante un periodo de garantía de dos años; y después, en el caso de Malasia, entregan el control a la compañía eléctrica local, que es lo que sucedió en Kalabakan. A pesar de que OPS aún hace un seguimiento de las microrredes que ha instalado, pasados los dos primeros años ya no le pagan por mantenerlas.

Las compañías no están preparadas para gestionar las microrredes, afirma Lutchman: “A veces la empresa llama a alguien que entiende de generadores, pero no sabe cómo se conectan con el resto del sistema”. La falta parcial de electricidad actual tuvo lugar después de que un generador diésel fuera desconectado para una revisión programada. Al volverlo a conectar su producción de voltaje no se ajustaba a las especificaciones del sistema de control automático de la microrred. Arreglarlo implica hacer un sencillo ajuste, según Lutchman, pero los trabajadores locales de la compañía no saben hacerlo. Las compañías ni siquiera solicitaron la gestión de las microrredes, afirma. Se las entregaron, pero sin la formación necesaria para mantenerlas.

En Borneo, en medio de inmensas plantaciones de aceite de palma, la red eléctrica se detiene súbitamente. El gobierno está expandiendo la red donde tiene sentido económico hacerlo.

Hace poco el Banco Mundial emitió un informe alertando de algunos de estos retos. Pepukaye Bardouille, gente sénior de operaciones en la Corporación Financiera Internacional de la Agencia, afirma que su grupo está “entusiasmado” respecto a las microrredes, pero “intentan inyectar una dosis de realismo”. Bardouille explica que “lo que suele suceder es que se intentan vender algunos ejemplos como la solución basándose en la tecnología o simplemente en el coste. Pero el cómo se entrega la tecnología y se mantiene forma una parte tan importante de la solución que si esas cosas no se abordan, no es sostenible”, añade.

Ramdan Baba afirma que su Gobierno está trabajando en una nueva forma de financiar y mantener las microrredes. La empresa que diseña e instala la tecnología recibirá una licencia para operarla y un precio garantizado por la electricidad que produce; solo logrará beneficios si es capaz de mantener los costes bajo control y mantener la red produciendo electricidad durante la duración del contrato.

Este verano en la sede de OPS en Malasia, en Kuala Lumpur, los ingenieros y gerentes de la empresa estaban ocupados haciendo llamadas, reuniéndose con representantes del Gobierno y haciendo cálculos de última hora. El asunto clave era calcular el coste por kilovatio hora de la electricidad producida por la microrred, algo fundamental para establecer el precio a pagar a OPS y otras empresas. Si fuera demasiado alto, OPS obtendría un beneficio a expensas del Gobierno malasio; si fuera demasiado bajo la empresa se vería abocada a mantener un negocio con pérdidas.

Problemas de batería

Las microrredes se enfrentan a otro problema inminente, este de carácter técnico. Los paneles solares y generadores diésel pueden durar décadas, pero las baterías que posibilitan la generación de electricidad fallan mucho antes. “En el caso de una microrred, normalmente necesitas un sistema de almacenaje de energía que, con la tecnología actual, hay que sustituir cada tres, cinco o siete años. Es un coste de capital inmenso”, afirma Katherine Steel, una ingeniera formada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts que dirige el programa 'Luz para África' del Banco Mundial. Si las baterías de repuesto no entran dentro del presupuesto, la vida efectiva de la microrred se ve limitada a unos pocos años.

Según OPS, las baterías de plomo y ácido hacen que el precio de las microrredes sea relativamente alto no solo porque hay que sustituirlas frecuentemente, sino porque son tan caras que los diseñadores de microrredes confían mucho de la generación diésel para proporcionar electricidad por la noche. Es más barato tener generadores diésel funcionando que añadir la cantidad suficiente de paneles solares y baterías como para proporcionar electricidad las 24 horas. Para superar este problema, OPS está probando una batería de Aquion, una spin-out de la Universidad Carnegie Mellon (EE.UU.) con sede en Pittsburgh; esta batería casi podría eliminar la necesidad de diésel en las microrredes, reduciendo las emisiones de dióxido de carbono, y en gran medida, los costes operativos.

“Las microrredes siguen usando una buena cantidad de diésel”, afirma Jay Whitacre, el profesor de la Universidad Carnegie Mellon que inventó la tecnología de Aquion. “El siguiente paso es llegar a una situación en la que tienen un generador diésel, pero casi nunca se enciende. Con nuestra batería se podría lograr”, afirma. Las baterías de Aquion funcionan de forma muy parecida a las relativamente longevas baterías de ión-litio que se usan en los coches eléctricos, que son mucho más caras que las baterías de plomo y ácido. Pero la tecnología de esta empresa usa materiales mucho más baratos y es más fácil de fabricar, lo que hace que los costes sean competitivos con las baterías que duran menos y que se usan ahora en la mayoría de las microrredes. “Para empezar nuestra batería costará aproximadamente lo mismo que una batería de plomo y ácido de calidad”, afirma. “Pero esa batería de plomo y ácido habrá que mantenerla refrigerada y habrá que cambiarla después de un par de miles de ciclos. La nuestra durará mucho más que eso, dos o tres veces más”, asegura.

El ahorro al recortar el consumo de diésel podría ser significativo. La red de Batu Laut está diseñada para obtener gran parte de su electricidad del diésel, pero un sistema diseñado en torno a baterías más baratas podría necesitar los generadores solo para las emergencias y largos periodos de mal tiempo. Reducir los costes de las baterías y el consumo de diésel podría hacer bajar el coste por kilovatio hora de un dólar a 40 centavos (de 78 céntimos de euro a unos 30 céntimos de euro).

Y aún así, ese precio es mayor que el de la electricidad de la red eléctrica principal. El Gobierno malasio subvenciona la electricidad de las microrredes para que los habitantes de los pueblos paguen algo parecido a las tarifas urbanas, pero no puede seguir haciéndolo indefinidamente, en parte porque con cada kilovatio hora adicional consumido por los habitantes de los pueblos, el coste de las subvenciones sube. En los países más pobres, como India, el elevado coste de la electricidad de las microrredes podría ser un obstáculo aún mayor para su despliegue generalizado.

“Para que las microrredes sean una tecnología que marque diferencias, como los teléfonos móviles, tendrían que ofrecer un servicio equivalente o superior al de la red principal a un precio inferior”, afirma Steel. “Pero creo que esa es una transición que aún tiene que darse y yo no diría que esté a punto de suceder”.

Un escenario más probable es que las microrredes y la red convencional acaben complementándose. Mientras la red convencional llega a más lugares desde las ciudades según mejora la red de carreteras, haciendo que determinadas comunidades estén menos aisladas, extender la red hasta ellos tendrá más sentido económico. Donde existan microrredes, muchas de ellas acabarán siendo absorbidas por la red general mayor. En momentos de picos de demanda, las compañías podrán recurrir a la electricidad almacenada en las baterías de las microrredes o usar sus generadores diésel para proporcionar un extra de energía. Si esto sucede, las microrredes híbridas harán que la red existente sea mucho más resistente. Y mientras caigan los costes de las baterías, las microrredes son una opción cada vez más atractiva en las ciudades donde el suministro eléctrico convencional es poco fiable. Servirían para que fábricas y otros usuarios cuenten con una fuente de electricidad fiable.

Para llevar a cabo estos grandes cambios en la infraestructura harán falta bastantes años e inversiones importantes. Mientras tanto, sin embargo, las microrredes ya han supuesto un cambio para algunas personas. De vuelta en Batu Laut, la instalación sigue funcionando emitiendo un ronroneo continuo, mientras a los habitantes del pueblo se les ocurren nuevas ideas para usar la electricidad. Una mujer ha comprado una máquina de bordar y espera poder vender uniformes personalizados. El director de la comisión de desarrollo del pueblo está haciendo campaña por una subvención estatal para construir una fábrica de procesado de comida que funcionaría con electricidad de la microrred. Y ahora que el pueblo dispone de electricidad fiable, los profesores del colegio local se están mudando desde la ciudad situada en la isla más grande para vivir en el pueblo.

 

Publicado por KEVIN BULLIS en Technology Review

 

Despídete del mando a distancia

La 'start-up' PredictGaze cree que la tecnología capaz de detectar dónde miras y qué aspecto tienes es la interfaz del futuro.

 

No hay muchos mandos a distancia en el salón de Ketan Banjara. Para bajar la música solo tiene que acercarse un dedo a los labios. Y cuando se levanta del sofá y sale del cuarto, su pantalla de televisión se apaga automáticamente.

Banjara es cofundador de PredictGaze, una start-up que combina la detección de la mirada, el reconocimiento de gestos y el reconocimiento de rasgos faciales para crear formas más naturales de controlar cualquier cosa, desde la tele hasta el coche.

Ahora que el uso de aparatos con pantallas táctiles se está convirtiendo en algo generalizado, PredictGaze es una de las numerosas empresas que apuestan por que lo próximo será el control de los aparatos sin necesidad de tocarlos. Y puesto que hay cámaras incorporadas en todo tipo de dispositivos, no cuesta imaginar que esto pueda suceder.

Por ahora el software de la empresa se ha integrado en un juego iOS que permite a los usuarios controlar a un monstruo zampón mediante movimientos de la cabeza. La tecnología también está probándose en algunas tiendas en Japón, donde las cámaras analizan el sexo, la sonrisa y el tiempo que pasa delante de un producto cada cliente con la esperanza de que estos datos sirvan para aumentar las ventas al ofrecer al comprador dubitativo un cupón en el momento adecuado, o mejorando la colocación del producto.

PredictGaze imagina toda clase de aplicaciones para su tecnología, desde impedir que tu hijo de cinco años vea contenido adulto en la televisión, hasta detectar que te estás durmiendo al volante de tu coche.

La tecnología de la empresa combina el aprendizaje de máquinas con algoritmos de visión de ordenador en un software que puede usar una cámara VGA estándar para averiguar a dónde estás mirando, cuál es tu sexo o si estás sonriendo, entre otras cosas. También es capaz de identificar gestos, y todo ello puede traducirse en órdenes para que los aparatos hagan lo que queremos.

Gracias a ellos podemos determinar la edad de una persona, por ejemplo. PredictGaze ha entrenado a su software con imágenes de personas de distintas edades. Esta información podría usarse para identificar tu edad partiendo de una imagen tuya cuando estás delante de una cámara conectada a un iPad en el que se ha instalado su software.

La empresa también ha entrenado a su software con miles de imágenes de acciones de personas mandando callar con un dedo en los labios para poder identificar esa acción.

Para hacer un seguimiento de la mirada, la cámara captura constantemente el movimiento de tus ojos y usa esos datos para calcular dónde estás mirando. Después, ese movimiento puede traducirse, por ejemplo, en el movimiento de un personaje en un juego.

“No es que tengamos tecnologías distintas que hemos combinado. Esa es una diferencia. Es una única tecnología capaz de manejar cara, gesto y mirada”, sostiene Banjara.

La empresa explica que procesa todos los datos en el propio aparato gracias al software, en vez de enviarlos a servidores remotos, y que ninguna de las imágenes recogidas por las cámaras se guarda. La tecnología funciona incluso cuando la luz es cambiante, según la empresa.

En el salón minimalista de Banjara en Mountain View, California (EE.UU.), el equipo de PredictGaze me hizo numerosas demostraciones con una televisión, un portátil, un iPad, un iPhone y un iPod Touch.

En una de ellas me senté delante de una gran televisión de pantalla plana conectada a un iPad que tenía el software de PredictGaze instalado. Mientras Rihanna se desgañitaba en un vídeo en la tele, Banjara se levantó y se fue; no pasó nada. Yo también me fui, y el vídeo se detuvo puesto que la cámara del iPad decidió que no quedaba nadie mirando.

En otra demostración, un miembro del equipo de PredictGaze que sujetaba un iPad se dedicó a ver una página web y a pasar las páginas de un libro electrónico con la mirada.

En una tercera demostración, dos personas nos sentamos delante del iPad y el software dilucidó certeramente cuántas personas había, cuál era el sexo de cada una, si estábamos sonriendo y pudo también determinar mi sexo incluso cuando me puse gafas y me tapé el pelo.

Ahora mismo, algunos de los usos de PredictGaze son muy sensibles y algo 'quisquillosos'. Si Banjara y yo nos quedábamos sentados en el sofá pero nos volvíamos el uno hacia el otro, Rihanna también dejaba de cantar. Y cuando jugué al juego para iPhone que usa el software de PredictGaze, se paró frecuentemente, diciendo que tenía problemas para seguir los movimientos de mi cabeza. Pero afinándolo un poco –y con la inclusión de cámaras de gran angular en televisiones y tabletas que recojan más acciones- puedo imaginar la utilidad de PredictGaze.

La empresa quiere vender su kit de desarrollo de software a desarrolladores para que lo usen dentro de sus aplicaciones. También planea vender su tecnología a las empresas de electrónica, que cada vez venden más aparatos con cámara incluida, para que PredictGaze se incorpore directamente en estos. Con el tiempo, PredictGaze también podría crear su propio hardware.

Pero Roel Vertegaal, profesor asociado de interacción computadora-humano en la Universidad Queen’s de Kingston, Ontario (Canadá) y director del Laboratorio de Medios Humanos de la facultad, no está tan impresionado con la tecnología de PredictGaze, y afirma que no es nueva. Él y otros han estado trabajando en este tipo de interfaces desde hace años, explica. Aún así, cree que es bueno que este tipo de tecnología empiece a ser viable comercialmente. “Creo que existe una necesidad real de este tipo de cosas”, afirma. En su salón, Banjara piensa lo mismo.

 

Publicado por RACHEL METZ en Technology Review

 

Logran generar electricidad a partir de virus


El revolucionario generador tiene la energía suficiente como para iluminar un pantalla de cristal líquido.



Un grupo de investigadores del Departamento de Energía del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Berkeley Lab), en Estados Unidos, han desarrollado un método para generar energía utilizando virus inofensivos, capaces de convertir la energía mecánica en electricidad. El estudio se publica esta semana en "Nature Nanotechnology".
Imagine por un instante que fuera posible ir cargando el móvil mientras camina, gracias a un pequeño generador, fino como una hoja de papel, incrustado en la suela de su zapato. ¿Imaginación? Es posible, aunque algo así está ahora un poco más cerca de la realidad. Los investigadores, en efecto, lograron crear un generador capaz de producir la corriente necesaria para iluminar una pequeña pantalla de cristal líquido,que funciona pulsando con un dedo un electrodo del tamaño de un sello de correos.
Y es ahí donde está el "truco", ya que el pulsador está recubierto por una fina capa de virus especialmente diseñados y que convierten la fuerza que aplicamos con el dedo en una carga eléctrica. Se trata del primer generador capaz de producir electricidad mediante el aprovechamiento de las propiedades piezoeléctricas de un material biológico. La piezoelectricidad es la capacidad que tiene un sólido de acumular carga eléctrica como respuesta a una tensión mecánica.
Este método podría dar lugar a la fabricación de pequeños dispositivos que produjeran energía eléctrica a partir de los movimientos habituales en cualquier tarea cotidiana, como cerrar una puerta, o subir las escaleras.
"Se necesita más investigación, pero nuestro trabajo es un primer paso hacia el desarrollo de generadores de energía personales, para su uso en nano-dispositivos, y otros mecanismos basados en la electrónica de virus", explica Seung-Wuk Lee, científico de la Universidad de Berkeley y profesor de Bioingeniería. Lee dirigió la investigación al frente de un equipo que incluye, entre otros, a Ramamoorthy Ramesh, profesor de Ciencias de los Materiales en la Universidad de Berkeley, y Byung Yang Lee, del Berkeley Lab.
El efecto piezoeléctrico fue descubierto en 1880 y, desde entonces, ha sido observado en cristales, cerámica, huesos, proteínas y ADN. También se ha llevado a la práctica: los encendedores de los cigarrillos eléctricos y los microscopios de sonda, por ejemplo, no podrían funcionar sin él. Sin embargo, los materiales utilizados para fabricar dispositivos piezoeléctricos son tóxicos, lo que hasta ahora ha limitado el uso generalizado de esta tecnología.
Lee y sus colaboradores se preguntaron si un virus, estudiado en laboratorios de todo el mundo, podía ofrecer una mejor alternativa: elbacteriófago M13, que solo ataca a las bacterias y que es, por lo tanto, inofensivo para las personas. Por supuesto, al ser un virus, se reproduce por millones en cuestión de horas, proporcionando un suministro constante. Además, este virus es fácil de manipular genéticamente.

400 milivoltios

Para conseguir el éxito, los investigadores de Berkeley tuvieron, en primer lugar, que determinar si el virus M13 era, o no, piezoeléctrico. Para ello, Ramesh y Lee aplicaron un campo eléctrico a una película de virus M13, observando lo que ocurría mediante un microscopio especial. Los investigadores vieron entonces que las proteínas helicoidales que envuelven los virus se retorcían y giraban en respuesta, una señal segura del efecto piezoeléctrico.
Los científicos mejoraron aún más el sistema apilando películas compuestas de capas individuales de virus, una encima de otra. Una pila de aproximadamente 20 capas de espesor mostró el mayor efecto piezoeléctrico. Finalmente, fabricaron un generador de virus, basado en la mencionada energía piezoeléctrica. Así, crearon las condiciones para que los virus modificados genéticamente se organizaran de forma espontánea en una película de capas múltiples, que se intercaló después entre dos electrodos revestidos de oro, conectados por cables a una pantalla de cristal líquido.
Cuando se aplicó presión sobre el generador, éste produjo un máximo de 6 nanoamperios de corriente, y 400 milivoltios de potencial. "Ahora estamos intentando mejorar esta técnica", afirma Lee, quien concluye que, "debido a que las herramientas de la biotecnología permiten la producción a gran escala de virus modificados genéticamente, los materiales piezoeléctricos basados en virus podrían ofrecer una ruta sencilla hacia la microelectrónica del futuro".
Por ABC
 

Hacia el colapso de internet (si un genio no lo impide)


La producción exponencial de información satura la red a la espera de que un visionario aporte una solución a los problemas de almacenamiento y transmisión masiva de datos.



Internet vive en un permanente estado de próximo colapso desde finales de los años noventa. La producción exponencial de información satura los servicios de almacenamiento y transmisión de datos. Las voces de alarma han vuelto a saltar por la alerta del gigante de la informáticaIBM de que el día fatal está a punto de llegar.
Internet fue diseñado para la comunicación de extremo a extremo; sin embargo, el mayor tránsito de datos depende ahora del consumo de contenidos, principalmente vídeo. Es decir, se inventó como una red telefónica pero se usa como una televisión. «Internet es deficiente para este uso. Se ha ido degenerando y ha sobrevivido a base de parches para evitar su colapso. De momento, vamos tirando con la evolución del ancho de banda, los avances en almacenamiento y las redes de distribución de contenidos», explica Juan Quemada, catedrático de Ingeniería de Sistemas Telemáticos de la Universidad Politécnica de Madrid.
Los datos de internet se almacenan en servidores físicos y discos duros con tareas de almacenamiento cada vez más costosas. El vicepresidente de supercomputadoras de IBM, Dave Turek, avisó en un reciente artículo en BusinessWeek de que a medida que los chips de silicio son más pequeños generan más calor y es más caro su mantenimiento. Turek advirtió que el 70% del presupuesto de IBM está destinado al cuidado de las máquinas de almacenamiento de datos. Y el porcentaje aumenta. Desde la prehistoria hasta el 2003, el ser humano generó cinco mil millones de gigabites de información. En 2011, se alcanzó esa cifra cada dos días. Y en 2013 será cada diez minutos.
El físico teórico Michio Kaku corrobora la necesidad de un cambio de materia prima. «Hay un límite final impuesto por las leyes de la termodinámica y la mecánica cuántica respecto de cuánto poder computacional puedes lograr con el silicio». La solución podría pasar por la implantación de otros materiales en investigación, como el grafeno, o los computadores cuánticos. Todo depende de la inversión de las empresas para cambiar de material en un contexto de crisis.

Falta de inversión en redes

«No habrá cuello de botella en el almacenamiento de datos porque la capacidad de los dispositivos de almacenamiento aumenta frenéticamente», tranquiliza el catedrático Quemada. «Tampoco habrá problemas de inversión de estas empresas porque obtienen enormes beneficios».
El problema, según Quemada, está en la transmisión de datos por falta de inversión de las empresas de telecomunicaciones. «Las redes necesitan una mayor inversión: zanjas, tecnología de fibra óptica... Muchas “telecos” no están invirtiendo lo suficiente, a pesar de que hay tecnología disponible, con un ancho de banda muy avanzado». El último informe de Ciscopronostica que el tráfico global de datos se multiplicará por 18 en los próximos cinco años, impulsado por el consumo de internet móvil.

Internet del futuro

En cualquier caso, estas soluciones solo son parches del remedio definitivo. «La clave de la red pasa por redefinir su estructura para unificar sus dos funciones: distribuir información y establecer comunicación. Modificar los protocolos, ahí está el núcleo de la cuestión», explica el catedrático de Ingeniería de Sistemas Telemáticos de la UPM. «La red podrá sobrevivir diez años más de crecimiento con la tecnología actual. Después, sería antinatural».
Quemada, sin embargo, está tranquilo a pesar de su diagnóstico porque confía en el ingenio humano: «Siempre vamos al colapso, pero siempre surgen soluciones. Con el tiempo aparecen ideas que lo harán más fácil. Surgirá una tecnología que dará la solución».

Filtros para procesar la información

 

Los movimientos de capitales dominan en la globalización


La economía industrial o de servicios ya no son claves, sino que las diferencias vienen marcadas por el conocimiento


Somos los protagonistas directos de la globalización económica, política y cultural. Todas con múltiples facetas que se interrelacionan unas con otras. Vivimos en un mundo globalizado en el que los movimientos de capitales seguirán siendo la fuerza que gobierne la economía a nivel mundial, donde el factor clave no será una economía industrial o una economía de servicios, sino que las diferencias vendrán marcadas por el conocimiento, y en el que las materias primas, el petróleo y otros productos, se convertirán en el nuevo instrumento de poder, originando múltiples conflictos geopolíticos y económicos. Y esto es lo que estudia la geoeconomía. Por Eduardo Olier.




Los hay que dicen que todo lo que nos sucede en nuestro espacio vital local, en España, es culpa de una crisis económica que nadie sabe a ciencia cierta de donde ha venido. A veces la culpa era de los Estados Unidos y de las hipotecas subprime y ahora, más cercanamente, la mala es la señora Merkel que tiene acogotada a Europa. 

También los hay que dicen que las crisis vienen tarde o temprano como sucede con el tiempo atmosférico, que cambia de forma cíclica. O como dice uno de los economistas que cito en el libro (Clemente Juglar): las depresiones económicas las crean los tiempos de prosperidad. 

Recientemente, incluso, estuve en una conferencia de una persona relevante del mundo económico, presidente en el pasado de una importante institución reguladora, secretario de Estado, e incluso, alto cargo en el Banco Mundial. 

Al comenzar su exposición sobre la situación económica española esta persona a la que me refiero se arrancó diciendo que…Tener esperanza no ayuda y que el optimismo no es bueno para resolver los problemas, que es mejor tener lo que él llamaba un “pesimismo defensivo”. Cosa que la verdad no sé muy bien que significa. 

El hecho es que estamos viviendo un momento en la historia del mundo muy singular. Y a mi modo de ver lo que hay que tener es optimismo y esperanza. Diría más tener un “optimismo positivo de la realidad”. 

Somos los protagonistas directos de la globalización: de la globalización económica, de la globalización política y de la globalización cultural del mundo. Todas ellas con múltiples facetas que se interrelacionan unas con otras. 

El problema es que si sólo vemos uno de los aspectos, o los aspectos más negativos, tenemos grandes oportunidades de no salir de ésta, como se suele decir. Dicho de otra manera: 

Sólo mirando a la economía no tendremos una visión completa de lo que sucede y nos será difícil aplicar las medidas que necesitamos. 

Tres factores de globalización 

A mi modo de ver, son tres los factores que mueven el mundo globalizado: 

1. La complejidad de lo económico: todas las economías son interdependientes 

2. La complejidad de lo político y social: están en marcha transformaciones nuevas que no sabemos dónde terminarán y el caso más claro es el norte de África y Oriente Medio. Por no hablar del hecho de que el modelo occidental, con sus valores que parecían ser el fin de la historia como argumentó Francis Fukuyama en su libro “el fin de la historia”, pues era el final superior de la organización humana, ya no son la solución ni dentro ni fuera de las democracias al uso. Las democracias occidentales, tal como están ahora, no sirven ni para los occidentales ni para los pueblos que no la tienen. 

3. La complejidad en las luchas de poder: los conflictos armados, aunque sin haber desaparecido, han dado origen a enormes conflictos económicos. Basta poner sobre la mesa los constantes ataques de los mercados a las deudas soberanas en Europa, y los conflictos entre las divisas, especialmente el dólar y el euro. Por no hablar de los desencuentros en la organización mundial del comercio entre China y Estados Unidos, o las guerras en internet que se dan con el robo de patentes y otros activos empresariales en lo que ha dado en llamar cibercriminalidad. 

Y esto es lo que estudia la geoeconomía y el por qué del libro: tratar de ver el caleidoscopio del mundo globalizado y reflexionar sobre los problemas desde esta óptica: lo que llamo pensar en global. No basta ver un problema en concreto, es preciso ver el conjunto, sus partes y las interacciones entre ellas. Y cómo se interrelacionan la economía globalizada y la geopolítica con sus luchas de poder, que también alcanzan al mundo empresarial. 

La crisis económica actual 

Primero, hay que decir que no se trata de una crisis global. Se concentra especialmente en el mundo occidental: Estados Unidos y Europa. Aunque el resto, por la globalización, sufre los efectos. De ahí que se piense que el mundo en su conjunto pueda entrar en recesión. 

Un dato: los países productores de petróleo no tienen problemas financieros, pero los pueden llegar a tener si el consumo en los países occidentales no acaba de arrancar. 

Países que, a su vez, son políticamente muy frágiles y se enfrentan a movimientos sociales cuyo devenir no es predecible hoy. Y esto afectará a la economía y a nuestra forma de vida. 

Lo que pasa en el norte de África y en varios lugares de Oriente Medio y, no digamos, en Irán, determinará la situación económica en el futuro. E, incluso, por el impacto que esto puede tener en el petróleo y otras materias primas, puede condicionar nuestro modo de vida. 

No todo es por tanto el problema de la deuda o de las políticas fiscales. Hay otros muchos factores que influyen y que hay que tener en cuenta. Y esto es geoeconomía. 

A China le pasa algo parecido, ya que es la fábrica del mundo. Pero su situación social y política podría ser diferente en el futuro. 

China es un país que pone en marcha una central eléctrica de carbón cada dos semanas, con el impacto medioambiental que esto tiene. Sin olvidar lo relativo a las redes sociales poco activas hoy pero ¿quién dice que no puedan estarlo dentro de poco y que al final alguien pase por encima del portal chino Baidu que tiene bloqueado a Google? 

Y los países Sudamericanos y Rusia, aunque sin crisis aparente, no dejan de tener también problemas de muchos tipos. 

Situaciones que la globalización hace que se sienta de forma muy rápida en muchos sitios, no sólo donde existen los problemas.

Eduardo Olier (dcha.) junto a Carlos Romero, presidente del CEU, y Ana Palacio, ex ministra Asuntos Exteriores, en la presentación del libro en Madrid.
Eduardo Olier (dcha.) junto a Carlos Romero, presidente del CEU, y Ana Palacio, ex ministra Asuntos Exteriores, en la presentación del libro en Madrid.
Europa, en la encrucijada 

Europa está en una importante encrucijada económica y política. Los países del centro y del norte parecen tener sus economías saneadas y la crisis no les afecta como a nosotros, aunque Francia puede estar en puertas de perder su calificación de triple A. 

Los países del sur y también Irlanda han entrado en una senda muy difícil económicamente, como bien conocemos. 

Inglaterra diría que al mantener la libra y no haber entrado en el sistema monetario unificado del euro, va por libre. Si bien tiene problemas evidentes, sobre todo en su sistema financiero. 

Y Alemania parece ser el país que marca el paso. 

Esto es geoeconomía: la presión del poder político alemán o americano sobre otros países para que realicen las reformas que tienen que hacer por estar lastrando al conjunto europeo. Luchas de poder político mezcladas con poder económico que a su vez se ve influido por los mecanismos de la globalización. 

Y España en este contexto resulta ser un jugador que no está en la Champion league y que no tiene otro remedio que seguir las directrices que marcan desde fuera. Lo que es geoeconomía. 

Tenemos una crisis “a la española” que ha paralizado la economía y que tiene 5 millones de parados al menos. Y para salir de esta crisis no le bastará con tratar de hacer, como se suele decir, los deberes. 

Se tendrá que poner en marcha nuestro potencial geoeconómico que pasa por hacer valer nuestro peso en el mundo y en Europa: el peso político y el económico. Y tener una visión positiva como decía al principio. Pues todo pesimismo lleva, en mi opinión, a la inacción, por mucho que el anterior secretario de Defensa americano dijera aquello de que para ser eficaz en la vida hay que tener el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. A mi modo de ver, hay que tener optimismo en todas nuestras capacidades vitales. 

Un mundo globalizado en el que no hay vuelta atrás y en el que: 

Los movimientos de capitales seguirán siendo la fuerza que gobierne la economía a nivel mundial, 

Donde el factor clave no será una economía industrial o una economía de servicios, sino que las diferencias vendrán marcadas por el conocimiento. Por lo que la educación será el factor competitivo clave. 

Y en el que las materias primas, el petróleo y otros productos se convertirán en el nuevo instrumento de poder, originando múltiples conflictos geopolíticos y económicos. 

Quiebra del sistema social 

Alguien dirá que ya veremos, pero no creo que sea una buena política. En el mundo globalizado hay que adelantarse, sino ya conocemos los efectos. 

¿Y las crisis económicas? El ciclo, como dicen los economistas. Ya se entiende que en la situación actual, sin el recurso de la moneda, España se enfrenta a unos ajustes evidentes en las bases de su sistema de bienestar. 

Es lo que suelo llamar las patas de la mesa del sistema social, que son: la educación, la sanidad, las pensiones, y el desempleo. 

Volvamos a los datos: en 2010 el paro costó al Estado más de 30.000 millones de euros y en 2011 se superará con creces esta cifra. Las pensiones se mueven por los 100.000 millones. Y entre educación y gastos del sistema de salud, dependencia, etc., andamos como las pensiones, más o menos. Con la seguridad social en pérdidas y el fondo de reserva cambiado de un bolsillo a otro: hoy está invertido en deuda del Estado. 

¿De dónde se reducirán las partidas? No tengan duda: algo nuevo vendrá a buen seguro. Y lo hecho en Cataluña es un aviso. 

La última parte del libro se concentra en proponer soluciones para tratar de desenvolverse en todo este lío. Es decir, lo que se necesita para ejercer el liderazgo en un mundo nuevo y complejo, para entender, y gestionar las guerras económicas y los intereses estratégicos propios y ajenos, y para desarrollar una estrategia internacional donde las empresas transnacionales operan ya de formas muy determinadas. Y todo esto hay que conocerlo y saber cómo desenvolverse ahí. 

Se necesita inteligencia 

Bueno, inteligentes ya somos, estarán pensando ustedes. Y tienen razón. Pero hablo de un modo nuevo de aplicar la inteligencia. Lo que llamamos inteligencia estratégica o inteligencia competitiva. 

¿Y esto de la inteligencia estratégica qué es? 

Lo diré con un ejemplo en pocas palabras: dos empresas españolas fabricantes de zapatos deciden de manera independiente abrir el mercado africano. Ya han estado por Europa donde les va muy bien, en Estados Unidos, y en otras partes donde también tuvieron éxito. Y han pensado que el continente africano puede ser una opción interesante: está cerca y los costes logísticos pueden ser muy atractivos. 

Separadamente se van a áfrica los dos directores comerciales de ambas empresas. Y después de una semana de andar de aquí para allá envían dos correos electrónicos a sus respectivos jefes: 

El primero dice: querido jefe: ya te daré un exhaustivo informe en mano. Aunque te avanzo la conclusión principal: imposible. Aquí no hay negocio. Todo el mundo va descalzo. 

¿Qué dirán que dijo el segundo? 

Querido consejero delegado: no necesito muchas páginas para explicártelo. Esto es un chollo. ¡nos vamos a forrar! ¡aquí todo el mundo va descalzo! 

Esto es inteligencia. 



Eduardo Olier es director de la cátedra de Geoeconomía y Estrategia Internacional de la Universidad CEU San Pablo, presidente del Instituto Choiseul España, y presidente del Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra. Es el autor del libro Geoeconomía, las claves de la economía global (Pearson, Madrid, 2012). Este texto corresponde a la presentación que hizo el autor de su libro recientemente en Madrid. Se reproduce con autorización. 

 

Google se transforma en un motor de conocimiento


Una nueva aplicación obtiene respuestas contextualizadas a preguntas formuladas casi naturalmente


Google ha lanzado una nueva aplicación con 500 millones de datos y 3,5 mil millones de vínculos entre estos datos, que transforma el sistema tradicional de búsqueda de información en un sistema de búsqueda de conocimiento. La aplicación se basa en los principios de la Web semántica y en el procesamiento del lenguaje natural y recurre a la serendipia para asociar resultados no buscados. De esta forma, permite obtener respuestas contextualizadas a una pregunta formulada casi como se haría a otra persona.



Google ha lanzado una nueva función de búsqueda que aproxima el buscador hacia la Web semántica y al procesamiento del lenguaje natural, una parte de la inteligencia artificial y de la lingüística.

La Web semántica, o Web de datos, añade información semántica que describe el contenido, el significado y la relación de los datos a los contenidos de Internet. La nueva función de Google se orienta a este concepto de Web semántica.

Se trata de Knowledge Graph, una gigantesca base de datos con alrededor de 500 millones de datos y 3.500 millones de vínculos entre estos datos, que permite obtener respuestas contextualizadas de cualquier búsqueda.

Mediante este sistema de búsqueda, Google puede indicar a un cibernauta que el Tal Majal, además de un monumento emblemático de La India, puede ser también el nombre de un restaurante, de un músico famoso o de una calle. De esta forma, la búsqueda es más completa y eficiente.

El sistema es capaz asimismo de responder a ciertas cuestiones mediante procesamiento del lenguaje natural, como por ejemplo indicar cuál es el edificio más alto del mundo o cómo se llama la esposa de Obama, pero esta función está todavía en sus inicios.

Procesamiento del lenguaje natural

El procesamiento del lenguaje natural es una función de la inteligencia artificial y de la lingüística que construye sistemas y mecanismos que permiten la comunicación entre personas y máquinas por medio de lenguajes naturales. El lenguaje natural es el lenguaje hablado o escrito por humanos para propósitos generales de comunicación.

Un buscador de información que utiliza procesamiento del lenguaje natural para la recuperación de información se diferencia de un buscador tradicional en que el usuario puede consultar la pregunta que se plantea él mismo tal y como la piensa, sin necesidad de buscar por los conceptos que cree que podrían servir para encontrar la información que desea. La nueva funcionalidad de Gooble avanza en esta dirección.

Según Google, esta nueva función mejora en tres aspectos su servicio. En primer lugar, Knowledge Graph evita los problemas derivados de dos palabras que se escriben o pronuncian de la misma manera, pero que tienen significados diferentes (homonimia).

En segundo lugar, este sistema resume los acontecimientos más importantes vinculados a la búsqueda, permitiendo obtener más rápidamente un resultado más completo.

Finalmente, Knowledge Graph recurre a la serendipia (capacidad de encontrar cosas distintas a las que se busca) mediante una función que señala las búsquedas similares realizadas por otros internautas.

Estamos al inicio de una transformación que nos va a llevar de ser un motor de información a un motor de conocimiento, explica Johanna Wright, del equipo de Google. De esta forma, la visión de los directivos de Google se aproxima al sueño del inventor de Internet, Tim Berners-Lee, de conseguir una web semántica que no relaciona únicamente páginas de documentos a través de vínculos, sino también conceptos, ideas y hechos.


Nueva generación de buscadores 

Es un primer paso para construir la siguiente generación de búsquedas de Internet, que explota la inteligencia colectiva de la web y comprende el mundo tal cual lo hace la gente, explica el vicepresidente de Google, Amit Singhal, en el blog de la empresa. 

La nueva función estará disponible primero a usuarios residentes en EE UU, pero la intención de Google es ofrecer estas mejoras de búsqueda a todo el mundo. En cualquier caso, el usuario podrá seguir viendo también sus resultados clasificados de la manera tradicional, aclaró el buscador. 

La activación de esta nueva función es automática, ya que aparece mediante una nueva columna cuando se realiza la búsqueda. Siguiendo el vínculo a esta segunda columna, es posible profundizar en la búsqueda iniciada. 

La nueva función de búsqueda inteligente recurrirá a múltiples fuentes como Wikipedia para presentar todas las relaciones de una palabra con el mundo real. 

Detrás de estas nuevas funcionalidades se encuentra el Gráfico del saber, una nueva tecnología sobre la que Google trabaja tras la adquisición den 2010 de la sociedad Metaweb, una compañía que mantiene un base de datos abierta llamada Freebase que estructura información proveniente de todas partes del mundo.


Por Tendencias21
 

Business Impact: Los beneficios de llevar puesto un ordenador

Llévalo puesto: El emprendedor del mundo de la atención sanitaria Sonny Vu está desarrollando sensores portátiles. 
Fuente: Misfit Wearables

Las tendencias dentro del 'fitness' y los problemas de salud están creando una demanda de pequeños ordenadores que podremos llevar puestos sin apenas darnos cuenta.

La última vez que el médico te preguntó cuánto ejercicio haces, ¿le dijiste la verdad? ¿Sabes realmente la verdad, no solo el número de visitas al gimnasio durante el mes, sino la cantidad de horas que pasas sentado o la cantidad de calorías que quemas cada día?


¿Qué pasaría si el médico ya hubiera recibido la información desde un pequeño dispositivo integrado en tu teléfono móvil, cartera o camiseta? Sonny Vu ​​cree que un aparato como este puede cambiar fundamentalmente la atención sanitaria. "Ya no puedes mentir al médico, todo queda grabado", afirma Vu. "Va directo al grano en vez de tener que sacarte la información poco a poco".
Vu es un emprendedor centrado en estudiar la forma en que un dispositivo móvil bien diseñado puede afectar a la salud. Como cofundador de la empresa de dispositivos médicos AgaMatrix, ha creado el primer sensor de glucosa conectado al iPhone aprobado por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés), que llegará a las tiendas de Apple este mes bajo la marca iBGStar.
Ahora Vu está llevando sus ideas un paso más allá, y cree que la siguiente fase de la informática móvil se desarrollará en nuestros propios cuerpos. Vu dirige una nueva compañía llamada Misfit Wearables, dedicada a desarrollar dispositivos de vigilancia sanitaria que, según él, se ajustan discretamente a la ropa y los objetos que usamos todos los días.
Los dispositivos móviles y el software sanitario podrían cambiar la medicina profundamente, permitiendo a la gente vigilar continuamente sus constantes vitales, hacer un mejor seguimiento y modificar el comportamiento. Esto es importante porque algunas enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes van en aumento. "Estamos viendo una integración de las tecnologías móviles en las vidas de la gente", asegura Susannah Fox, que estudia la tecnología y la atención de la salud dentro del Proyecto Pew de Internet y Vida Norteamericana. "Y el pronóstico es de oscuros nubarrones en términos de la salud de las personas".
Sin embargo, dentro de los cuidados sanitarios las buenas ideas a menudo sucumben a las realidades de la naturaleza humana. "La mayoría de nosotros no consideramos la salud como lo más prioritario", señala Fox. Sin embargo, muchas aplicaciones y dispositivos relacionados con la salud piden a los usuarios que sea una prioridad. La investigación de Pew ha descubierto que el interés en aplicaciones relacionadas con la salud no ha ido en aumento entre los usuarios.
La idea de Vu es eliminar de la ecuación lo que él llama "intencionalidad", o la elección deliberada y diaria de utilizar una tecnología relacionada con la salud. Llevar un podómetro o introducir información en un contador de calorías todos los días es pedir demasiado de la mayoría de la gente. "Los mejores productos son aquellos de los que realmente dependemos, pero que no nos tenemos que acordar de utilizar", señala.
Vu afirma que la idea se le ocurrió después de muchos años tratando de entender por qué la gente con diabetes puede olvidarse de usar su medidor de glucosa, a pesar de que su salud depende de ello. (Los medidores utilizan una gota de sangre de un pinchazo para medir el azúcar en la sangre). "Si tienes diabetes, ¿cuál es tu principal problema? No querer tener diabetes", afirma Vu. Ir por ahí con un voluminoso medidor de glucosa es molesto y un recordatorio constante de que uno está enfermo. Mediante la creación de medidores que estén integrados en estrecha colaboración con un teléfono, algo sin lo que mucha gente no sale de casa, "hemos permitido que la gente cumpla su deseo un poco más, y sea un poco menos diabética", indica.
Vu, de 39 años, divide su tiempo entre varios lugares, incluyendo Cambridge y su país natal, Vietnam, donde ha creado un equipo de desarrollo de software. Se denomina a sí mismo como una "persona de producto", porque es feliz diseñándolos y obsesionándose con sus detalles. Fundó Wearables Misfit el otoño pasado con John Sculley, antiguo director general de Apple, nombrando a la compañía en honor a la frase del legendario anuncio de Apple "Piensa diferente" ("Esto es para los locos. Los inadaptados -misfits, en inglés-, los rebeldes...").
La compañía ha recaudado 7,6 millones de dólares (5,97 millones de euros) este año de inversores prominentes, entre ellos el Founders Fund de Peter Thiel y Vinod Khosla, después de una inversión de lanzamiento de la incubadora de Cambridge (EE.UU.) IncTank Ventures. Vu afirma que ha sido invitado a dar detalles a Bill Gates, quien, al igual que otros líderes dentro de la tecnología, trata de comprender cuándo y cómo los ordenadores se convertirán en algo que podamos llevar puesto.
Como desarrollador de dispositivos médicos, Vu está acostumbrado a demostrar el valor de sus productos ante la FDA. En la actualidad, va a utilizar esa experiencia dentro del mucho menos regulado mundo de los consumidores y los dispositivos. Los dispositivos para analizar el peso, nivel de actividad, ritmo cardíaco u otros signos vitales podrían, en principio, reducir los costes sanitarios y servir de apoyo a iniciativas para prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y las enfermedades del corazón. Podrían también posibilitar la prestación de servicios médicos, tales como la vigilancia remota de pacientes o la detección automática de caídas. "Los datos de los sensores que llevemos puestos serán lo más completos posible", afirma Vu. De hecho, harían que la medición anual de la presión arterial en el consultorio del médico pareciese algo arcaico.
Sin embargo, desarrollar estos dispositivos es un reto. En primer lugar está lo que Vu denomina como el problema de "la piel y el silicio". Es técnicamente difícil crear una interfaz que recoja con precisión las señales fisiológicas y las transmita a un dispositivo móvil pequeño. Es igualmente difícil averiguar qué hacer con los datos. Las personas que analizan obsesivamente su propio ritmo cardíaco son una pequeña minoría, e incluso los médicos no tienen tiempo para analizar los datos en bruto de sus pacientes. La clave, afirma, es proveer un software que pueda localizar patrones y proporcionar conocimientos útiles. Cosas como que el ritmo cardíaco esté peligrosamente alto en el trabajo o que el nivel de actividad caiga en ciertos días de la semana. No obstante, incluso el mejor de los dispositivos no puede obligar a alguien a seguir sus consejos.
Vu guarda silencio sobre los detalles del producto que Misfit está planeando lanzar y que aún está en desarrollo. Funcionará como los monitores de actividad física actuales, y hace mención al podómetro Fitbit y al brazalete de seguimiento de actividad BodyMedia, pero añade una medición novedosa que ningún otro dispositivo portátil suministra. Vu tiene como objetivo crear un producto de consumo, pero con el tiempo le gustaría llevar a cabo un estudio clínico de su eficacia y buscar la aprobación de la FDA para una aplicación médica.
El objetivo principal, sin embargo, es la invisibilidad. "Hoy día ya existen productos que se pueden llevar puestos, pero no son demasiado cómodos", señala. "Y hay que recordar que hay que ponérselos". Cree que un dispositivo de vigilancia sanitaria debería ser suficientemente discreto como para ser incorporado en algo que ya usemos o llevemos puesto todos los días: calcetines, sujetador, camiseta, teléfono móvil, cartera o llaves.
Ese objetivo ha hecho que Vu entre en el mundo de la moda de alta tecnología. En una conferencia reciente sobre tejidos inteligentes estuvo hablando con diseñadores e ingenieros textiles dedicados a crear ropa que se ilumina con fibra óptica, o que se calienta y enfría por sí misma. Vu cree que el mundo textil, en última instancia, podría contribuir con un tipo de innovación más creativa para la informática portátil que las empresas de dispositivos. "Esa gente se centra en la ropa y en cosas que ya usamos, en vez de pensar '¿Cómo pegamos esta cosa al cuerpo?'", concluye el emprendedor.
 
 
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