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En fotos: encuentran en Perú insectos fosilizados en ámbar

Río Santiago, Perú

En la cuenca del río Santiago, Departamento de Amazonas, Perú, una expedición del Museo Paleontológico Meyer Hönninger realizó un importante descubrimiento.

Se trata de un yacimiento de ámbar, con una antigüedad de 20 millones de años, perteneciente a período Neógeno.

Esta foto muestra el lugar exacto del descubrimiento: en una orilla elevada del río Santiago, afluente del Marañón, en el extremo norte de Perú y con su nacimiento en los Andes ecuatorianos.

Las piezas contienen fósiles de insectos, semillas y pelaje de mamíferos roedores.

 

Zona del hallazgo

Para llegar a la zona del hallazgo, el camino está lleno de obstáculos.

Este es uno de ellos, según nos cuenta el científico Klaus Hönninger, oriundo de la ciudad de Chiclayo, en el noroeste de Perú.

"Hay que pasar por debajo de una catarata para llegar a la orilla fangosa donde se encontró el ámbar", le comenta a BBC Mundo.

Todas las fotos son cortesía del Museo Paleontológico Meyer - Hönninger.

 

Ámbar sin pulir

Este hallazgo es de suma inportancia.

Su descubridor, investigador Klaus Hönninger Mitrani, explicó a BBC Mundo que debido a la fauna atrapada en el ámbar se puede determinar las especies de insectos que vivieron en el Amazonas durante el período Neógeno.

Además su singularidad se debe a que yacimientos semejantes son muy escasos en Sudamérica, donde se han registrado algunos ejemplos pero con fósiles insignificantes.

En estas piedras ambarinas el 80% de ellas presenta restos de animales o vegetales.

Aquí se observan trozos de ámbar en bruto, antes de ser pulidos.

 

Cigarra atrapada

El hallazgo consiste de cientos de trozos de ámbar de hasta 12 cm de longitud conteniendo diversos tipos de insectos.

Aquí se ve una cigarra, pero también hay psocópteros, dípteros, coleópteros, hemípteros y arácnidos, así como de microfósiles como esporas y polen.

Uno de los especímenes muestra restos de pelo de mamífero roedor.

Dos de los insectos fosilizados no están todavía catalogados: se trata de un zancudo o mosquito de patas muy largas, y de una avispa con el aguijón delantero, que podrían ser especies extinguidas y por consiguiente dar indicios del cambio de la flora y fauna en la zona.

 

Diminuta araña

El doctor Klaus Hönninger Mitrani explicó a BBC Mundo que este hallazgo confirma la hipótesis de que en el período Neógeno, el Amazonas contaba ya con un clima húmedo tropical y una fauna muy variada.

El museo Meyer - Hönninger trabaja en otras expediciones de investigación al Amazonas, para tratar de reconstruir la Paleofauna prehistórica peruana.

Entre otros hallazgos realizados anteriormente se destacan las hojas fosilizadas de tabaco y el proceso de enanismo en fósiles del Cretácico y que pudieron llevar a la extinción de la fauna antes del meteorito de Yucatán.

 

Hormiga de 20 millones de años

En este trozo de ámbar se observa claramente una hormiga.

Según el científico, este es uno de los grandes logros de este descubrimiento. El ámbar hallado en el río Santiago muestra un estado de conservación notable, pudiéndose ver hasta los más mínimos detalles de los insectos.

Cabe resaltar que en América Latina solo se había encontrado ámbar en Brasil, la Patagonia y en la Guyana Francesa.

En al año 2006, un grupo de científicos franceses encontró, cerca a Iquitos, en Perú, presencia de ámbar pero de tamaño muy pequeño.

Solo el mar Báltico, en el norte de Europa, presenta cantidades significativas de ámbar, por eso se le conoce como la "Meca del ámbar".

 

Publicado en BBC Ciencia

 

Un día en la vida del faraón

faraones1Los faraones eran considerados los intermediarios de los dioses en la tierra. Al morir se fusionaban con Osiris, momento en que eran venerados como una deidad más del Olimpo egipcio. Horus y posteriormente Ra les designaron sumos sacerdotes de todos los templos del país. Su poder era absoluto e incuestionable. Sin embargo, no faltaron impíos que buscaron el medio de acortar su mandato para cambiar el curso natural de sucesión.


En los momentos finales del reinado de Ramsés III, una de sus mujeres llamada Tiyi conspiró en palacio para lograr que su hijo, Pentaur, le sucediera en el trono. Para lograr su objetivo, Tiyi buscó la ayuda de un mayordomo llamado Pebakkamen, que fue quien reclutó a los hombres que se rebelarían contra el rey. Gracias a ellos y al apoyo que recibió de otras mujeres que vivían en el atestado harén de Ramsés III, Tiyi estuvo a punto de desalojar del trono a su marido. No hay datos que arrojen luz sobre cómo se frenó el complot, pero sabemos quienes fueron los traidores. También conocemos que se constituyó un tribunal para juzgar a los imputados en la conspiración y que ciertos miembros de la comisión de investigación intentaron boicotear el proceso para no inculpar a algunos familiares suyos. Tras ser descubiertos, la ira del faraón cayó sobre sus cabezas. Los verdugos les cortaron la nariz y las orejas, castigo que se reservaba a los prefectos y magistrados que abusaban de sus funciones.
En los jeroglíficos se describe de forma un tanto ambigua la condena que aplicó el tribunal a los cabecillas del fallido golpe de estado: “Los han puesto en su lugar. Ellos solos han muerto”. ¿Les obligaron a suicidarse? En realidad, su final fue mucho más lento y terrible. Una momia hallada en Deir el Bahari, que corresponde a un varón de unos 25 años bien formado y sin lesiones, aporta pistas sobre el ajusticiamiento de los traidores. La momia es de un hombre que fue introducido en su sarcófago sin habérsele practicado las operaciones usuales del embalsamamiento. Su rostro desvela una horrible agonía, lo que sugiere que el desafortunado joven fue enterrado vivo.


El harén real, donde vivían las ambiciosas esposas del faraón y sus concubinas, siempre fue un foco de conspiraciones e intrigas políticas. El primer complot del que tenemos noticia se produjo durante el reinado de Pepi I, de la VI dinastía. En la autobiografía grabada en la tumba de un funcionario real llamado Weni se cuenta que fue llamado por el faraón para declarar en un grave caso de intriga que se produjo en el harén. No hay datos que desvelen quiénes fueron los traidores, pero sabemos que el rey le regaló a Weni una buena cantidad de oro para que embelleciera su última morada.


Hubo otra conspiración mucho más grave que culminó con el asesinato del faraón Amenemhat I, de la XII dinastía. La historia se relata en un escrito en el que el espíritu del rey asesinado alerta a su hijo Senwosret I de los traidores que medran en palacio. Este breve relato aporta detalles muy precisos del atentado mortal que sufrió el faraón cuando se encontraba solo y desprevenido en su dormitorio. “De haber podido empuñar el arma, habría devuelto los golpes a los cobardes con una sola mano”, le cuenta el espíritu de Amenemhat I a su afligido hijo.

 

Grandes festejos palaciegos con una deidad como anfitrión


En tiempos de paz, cuando el enemigo no acechaba las fronteras, ni tampoco los vasallos desleales o las esposas despechadas amenazaban la vida doméstica, los reyes vivían plácidamente en sus palacios, donde tenían a su alcance un gran número de distracciones. La caza en el desierto y en los pantanos, las peregrinaciones y los grandes banquetes eran actividades frecuentes. En algunas tumbas aparecen representadas las fiestas gastronómicas que disfrutaban los faraones y sus cortesanos más allegados. Se asaban bueyes, ocas en espetón y otros variados platos que eran degustados en vajillas de oro, plata o alabastro y regados con vinos y licores. A la fiesta acudían los músicos, cantantes y bailarines de ambos sexos. Ellas danzaban completamente desnudas o lucían un pequeño tanga, tal y como aparecen en una pintura de la tumba de Nebaum, que actualmente se puede admirar en el Museo Británico de Londres. Los invitados que acudían a las celebraciones reales se deshacían en cumplidos con su anfitrión, al que trataban como deidad. “¡Que la gracia de Amón sea en tu corazón!”. Los faraones se sentaban en sillas de alto respaldo ricamente decoradas con incrustaciones de oro, plata, turquesa y otras piedras preciosas.


Los sirvientes circulaban entre las mesas, distribuyendo bebidas, flores y perfumes. Las jóvenes criadas, desnudas o con sencillos vestidos transparentes que dejaban entrever sus encantos, ofrecían a los invitados unos conos de color blanco que éstos se ponían en la cabeza. Mientras los comensales comenzaban a comer, los músicos interpretaban alegres composiciones. Esas orquestas incluían instrumentos de percusión, entre los que destacaban las matracas, los crótalos, los cascabeles y los tambores, que ayudaban a acompasar el ritmo de las canciones. Junto a ellos se encontraban los instrumentos de viento y de cuerda, con flautas simples y dobles, obóes y arpas. Desgraciadamente, es muy difícil saber con precisión qué tipo de melodías interpretaban los músicos que amenizaban las fiestas de palacio.


Los hombres y mujeres bebían vino por igual. Parece que no existía la prohibición de servirles alcohol. De hecho, en algunas pinturas funerarias podemos contemplar escenas de grandes cenas en las que aparecen mujeres totalmente bebidas y vomitando. En la tumba de Paheri se aprecia una figura femenina que da órdenes a un criado. Los jeroglíficos que acompañan esta representación demuestran que las egipcias de alta cuna no tenían que recatarse con la bebida y lo decían claramente: “Dame dieciocho vasos de vino, quiero beber hasta emborracharme, tengo la garganta seca como la paja”.


En los momentos culminantes de la fiesta, algún cantante improvisaba versos que alababan la generosidad de la familia real y la bondad de los dioses. Según cuenta Herodoto, en las mansiones de los ricos, una vez finalizado el gran banquete, el mayordomo exhibía un pequeño sarcófago esculpido y pintado de tal forma que simulaba con gran realismo una momia. De esa manera, los anfitriones mostraban a los invitados la realidad del final de la existencia: “Mírala y luego bebe y disfruta de la vida, pues una vez muerto serás como esta figura”.


Junto al faraón debía estar presente su esposa principal, que al comienzo del Imperio Nuevo actuaba como reina consorte y transmisora del linaje real. Su posición en palacio le permitía realizar determinados ritos en los templos y actuar como garante del faraón durante su reinado. Los egipcios creían que la Gran Esposa Real era la que realmente otorgaba la legitimidad al aspirante al trono. De ahí que algunos príncipes que no estaban en el primer puesto en la línea de sucesión intentaran legitimarse como faraones casándose con las hijas de su antecesor, que en muchas ocasiones eran sus hermanas o sus hermanastras, como fue el caso de Tutmosis II, que era hijo de una reina de menor rango.


Los faraones podían ser unos padres de familia cariñosos e intachables. Al menos esa es la imagen que el arte egipcio de la época exhibió de Akenatón, que disfrutaba tanto de la vida familiar en su palacio que apenas lo abandonaba. Se le mostraba como un padre afectuoso que se deleitaba en compañía de su mujer y sus seis hijas. Durante su reinado estuvo de moda representar las manifestaciones cariñosas de la pareja real en pinturas o estatuillas. En ellas se puede ver al rey y la reina cubriendo de besos a sus hijas y cómo ellas responden acariciando con sus manitas la barbilla del padre y la madre. En la dinastía XIX, el arte egipcio recuperó su austeridad. Sin embargo, en las pinturas que adornan muchos sepulcros del Valle de los Reyes el marido y la mujer están representados siempre uno junto al otro, unidos para toda la eternidad. Al llegar al trono, Akenatón dio la espalda al dios Amón e instauró el culto único a Atón, el disco solar. También abandonó la tradicional capital de Tebas para construir otra a 290 kilómetros al norte, en un lugar que actualmente se denomina Tell el-Amarna. En esa ciudad vivió con su amada Nefertiti y juntos actuaron como sumos sacerdotes y mediadores de Atón en la tierra. El aspecto de esta reina nos resulta muy familiar gracias a la conservación fortuita de la escultura pintada de su cabeza, una obra maestra del arte egipcio que se conserva en un museo berlinés.


Los egiptólogos ignoran qué papel pudo desempeñar Nefertiti en la revolución religiosa que emprendió su marido. También desconocen qué ocurrió en los años finales del reinado de Akenatón. Sin embargo, sí han podido averiguar que el faraón no fue tan fiel a la bella Nefertiti como se creía hasta hace poco, ya que mantuvo relaciones con su propia hermana, fruto de las cuales nacería un niño que diez años después llegaría al trono bajo el nombre de Tutankamón.

 

El enfermizo monarca que murió demasiado joven


Este dato ha sido desvelado gracias a los análisis de ADN de los restos mortales de Tutankamón y de otras diez momias. El estudio, que fue coordinado por Yehia Gad y Somaia Ismail, del Centro Nacional de Investigación de El Cairo, aportó otros datos importantes; por ejemplo, que el joven faraón padeció malaria, lo que quizá pudo debilitarle el sistema inmunitario. Asimismo, un estudio más detallado de las imágenes tomográficas que se tomaron de la momia hace años han revelado que el faraón tenía el pie izquierdo equinovaro (le faltaba un hueso en uno de sus dedos). Es probable que el estado enfermizo de Tutankamón se debiera al incesto, una práctica que conllevaba ventajas políticas pero que podía acarrear consecuencias letales para la salud.


faraones2Además de por razones sucesorias, el incesto también se produjo por la necesidad del faraón de consolidar su condición divina, lo que lograba relacionándose sexualmente con sus hermanas y en algunos casos con sus propias hijas. En este aspecto, Ramsés II estuvo a altura de su condición de faraón entre faraones. Es sabido que su gran amor fue la reina Nefertari, pero el rey también contrajo matrimonio con princesas extranjeras, con su hermana y con tres de sus propias hijas. A estos enlaces hay que sumar las relaciones que mantuvo con infinidad de concubinas. No es extraño que en su larga vida tuviera más de 130 hijos, muchos de los cuales murieron antes que él.


Nefertari parece haber sido la esposa preferida de Ramsés II, esta fama se basa en la buena conservación de su tumba, en la proliferación de representaciones de esta reina y en la belleza del templo menor de Abu Simbel, que mandó edificar el faraón para rendir culto a su mujer. Construida hace 3.200 años y decorada por los mejores artistas de la época, la cámara funeraria de Nefertari es la más espectacular del Valle de las Reinas, la conocida necrópolis ubicada en las cercanías de la ciudad de Luxor (la antigua Tebas). Cuando la descubrió el italiano Ernesto Chiaparelli en 1904, la tumba ya había sido saqueada. Lo único que quedaba era el sarcófago de la reina sin momia y los magníficos frescos que representan a los dioses del panteón egipcio: Horus, Anubis, Isis, Osiris y Serket.


Aunque muchos matrimonios eran estables, algunos acababan en divorcio de mutuo acuerdo. El proceso se llevaba a cabo sin la costosa colaboración de abogados y tribunales. La mujer abandonaba el hogar matrimonial y regresaba a la casa de sus padres llevándose consigo sus pertenencias y las partes correspondientes de la propiedad conyugal. En algunos casos, era ella la que se quedaba con la casa, siendo el hombre el que tenía que abandonar el hogar familiar. No sabemos quién se quedaba con la custodia de los hijos.


A las mujeres casadas no se les permitía ninguna libertad sexual. Si cometían adulterio, recibían el desprecio social y podían ser castigadas con dureza. Se censuraba que un hombre mantuviera relaciones con una mujer casada. Y no era tanto por motivos morales, como por evitar la reacción de los maridos cornudos, cuya ira podía alterar el equilibrio y la paz de la comunidad.


Las esposas del faraón que no podían amamantar a sus hijos recurrían a los servicios de nodrizas, uno de los oficios mejor pagados y al que podían acceder mujeres de todas las clases sociales. En el Periodo Dinástico, el puesto de nodriza real era muy buscado, ya que era un trabajo muy influyente. Su posición en el harén y la cercanía a la corte les permitía relacionarse con altos funcionarios, facilitando a las nodrizas un rápido ascenso en la pirámide social.


En el país de las “Dos Tierras”, formadas por el Alto y el Bajo Egipto, el sexo era el origen de todo lo conocido y la poderosa maquina que movía los engranajes del universo, cuyos mandos estaban en manos de los dioses. Los egipcios no se preocupaban por la virginidad de los hijos. Lo verdaderamente importante era la fertilidad y la capacidad de procrear. Sin embargo, apenas nos han llegado datos o representaciones pictóricas que desvelen cómo y en qué circunstancias se practicaba el sexo. La excepción es el denominado Papiro Erótico de Turín, que incluye una serie sexual de los egipcios es a través de los relatos mitológicos, dado que éstos siempre se inspiran en la conducta social del pueblo que los concibe.

 

También los dioses tenían celos y peleas conyugales


Al igual que ocurría con sus intermediarios en la tierra, los dioses del Nilo practicaban la endogamia frecuentemente. Según creían los egipcios, todo lo que existe surge de un único demiurgo que en su soledad tiene que masturbarse para procrear la primera pareja divina, dos hermanos que al alcanzar la pubertad contraen matrimonio. A partir de ahí comienza la saga de incestos entre las distintas divinidades, cuyas relaciones se van complicando con el paso del tiempo. Por ejemplo, el dios Horus tiene como esposa a Hator, pero mantiene relaciones con siete concubinas, lo que provoca celos y continuas peleas conyugales. Las mismas trifulcas domésticas que debieron producirse en los atestados harenes de los palacios reales del antiguo Egipto por alcanzar o perder el lecho real. El comportamiento del dios Seth aporta algunos datos sobre cómo era percibida la homosexualidad a orillas del Nilo. Una de las versiones del mito desvela sus coqueteos con el dios Horus, del que alaba su espalda, y como éste confía a su madre Isis las inquietantes insinuaciones de Seth. Aunque la madre le aconseja olvidar el asunto, Horus termina cediendo a las proposiciones de Seth.

 

Otros textos parecen sugerir que la relación homosexual es sobre todo un acto de supremacía del poderoso sobre un inferior o un subordinado. Los egiptólogos han descifrado jeroglíficos que desvelan la íntima relación del faraón Pepi II con uno de sus generales, llamado Sasenet. La aventura amorosa entre los dos aguerridos varones encaja de alguna manera con la que mantienen los dioses Seth y Horus en el Olimpo egipcio. Los investigadores también han aportado información sobre las relaciones homosexuales entre algunos sacerdotes del templo de Jnum en Elefantina. Otras evidencias parecen sugerir que la homosexualidad fue rechazada por el pueblo, aunque consentida entre las clases dirigentes. El Libro de los Muertos, la guía indispensable del Más Allá, califica de virtuosa la abstinencia de las prácticas homosexuales, pero no aclara si esas prácticas eran ocasionales o muy frecuentes, ni cuál era su consideración social.


Al igual que a otros nobles, a los faraones y sus hijos les sometieron al morir al trabajo de los embalsamadores. El tratamiento de lujo incluía la extirpación del cerebro y, con excepción del corazón, de todos los órganos internos del difunto, (riñones, pulmones, hígado) que se guardaban en cofres junto al sepulcro, los llamados vasos canopos. Tras el lavado del interior del cuerpo, los expertos en momificación lo rellenaban con plantas aromáticas y después los salaban aplicándoles natrón, un carbonato sódico que sirve de conservante. Al cabo de 70 días, lo envolvían con vendas de lino y tapaban los ojos, las orejas, nariz y boca con cera de abeja. Estas manipulaciones daban como resultado un cuerpo esquelético revestido de una piel amarillenta y rostro afilado que conservaban bastante fielmente los rasgos del fallecido. Tras fabricar la momia, los sacerdotes iniciaban los ritos funerarios que facilitaban el viaje del fallecido a su residencia divina.


Dado que se consideraba que la potencia sexual y la fertilidad eran atributos necesarios para disfrutar del Más Allá, a los cuerpos momificados de los difuntos se les añadía unos penes postizos, del mismo modo que se colocaban pezones artificiales en los pechos de las mujeres para hacerlas plenamente funcionales en el otro mundo. Bendecidos con sus atributos humanos, los reyes disfrutaban del paraíso toda la eternidad. Las magníficas pinturas y jeroglíficos que decoran sus tumbas nos permiten imaginar con gran detalle cómo vivieron y murieron en sus suntuosos palacios a orillas del Nilo.


Fernando Cohnen

Por MUY INTERESANTE

 

Historia de los discos duros

Sí, antes se necesitaba un avión para moverlos

Al principio, eran exclusivos para uso militar o gubernamental. Luego se fueron abriendo paso entre las empresas más importantes del planeta. Después, lograron un lugar entre los ordenadores de escritorio. Fueron un lujo, una opción, y ahora, una necesidad innegociable. En estos días en los que nos preguntamos si tienen un futuro, los discos duros poseen un pasado digno de ser conocido. Desde sus comienzos de la mano de IBM hasta los más recientes ejemplares que existen en el mercado, daremos un repaso a algunos de los puntos más relevantes en la historia de los discos duros.

 

 

En este mismo instante tengo frente a mis ojos dos discos duros. Son verdaderas piezas de museo para los estándares de hoy, 6 GB y 3.2 GB de espacio respectivamente. Por supuesto que se les podría dar un uso aún en estas épocas en las que nos encontramos coqueteando con los tres terabytes de capacidad, pero no ha sido otra cosa más que la evolución misma de los discos duros lo que convirtió a estas dos unidades que tengo aquí en casi obsoletas. Sin necesidad de cálculos extremadamente precisos, la edad del disco duro como pieza tecnológica de avanzada, puede ubicarse alrededor de los cincuenta y cinco años. Son relativamente pocos los ejemplos de tecnología que hayan disminuido tanto su tamaño y su costo con el paso de los años, al mismo tiempo que mejoraron su capacidad, velocidad y durabilidad de la misma forma que lo ha hecho el disco duro. Su relación entre costo y capacidad de almacenamiento no tiene igual, ni siquiera entre los tipos más baratos de memorias Flash. Sin embargo, esto no siempre fue así. Los discos duros han tenido un camino muy interesante, comenzando con unidades gigantescas que costaban decenas de miles de dólares.

 

IBM 350

 

Aunque la fecha para la patente original del disco duro es del 14 de diciembre de 1954, en realidad fue dos años después cuando apareció el primer disco duro para uso comercial. La "Unidad de almacenamiento en Disco 350" fue anunciada públicamente por IBM el 13 de septiembre de 1956, como parte del sistema IBM 305 RAMAC, diseñado para grabar transacciones y proveer de acceso a las mismas en cualquier momento. El IBM 350 era una mole de 1.52 metros de largo por 1.72 de alto, y 73 centímetros de profundidad. En su interior tenía cincuenta discos con un diámetro de 61 centímetros cada uno, que giraban a 1200 revoluciones por minuto, con un tiempo de búsqueda promedio de seiscientos milisegundos. En total, los discos contenían cincuenta mil sectores. Cada uno de esos sectores podía almacenar hasta cien caracteres, por lo tanto, su capacidad total era de cinco millones de caracteres. En términos más amigables, eran menos de cinco megabytes. ¿Cuál era su valor? Es difícil determinarlo con precisión debido a factores como la inflación, pero las mediciones más fiables lo ubican en aproximadamente diez mil dólares por megabyte.

 

El IBM 350, en su cubículo original y como pieza de museo

El IBM 350, en su cubículo original y como pieza de museo

IBM 1311

 

No es casualidad que nombremos a IBM nuevamente. Después de todo, todavía seguimos en la década de los '60, e IBM prácticamente gobernaba el universo informático. Entre el modelo 1311 y el 350 (que dejó de fabricarse en 1961) fue lanzado el IBM 1301, que introdujo la utilización de un cabezal por cada superficie de datos. Sin embargo, la característica principal del IBM 1311, anunciado el 11 de octubre de 1962, era que su disco era en realidad "extraíble". El usuario podía intercambiar "packs" de discos, luego conocidos como IBM 1316. Cada uno de estos packs estaba compuesto por seis discos de 14 pulgadas, y tenía un peso aproximado de cuatro kilogramos y medio. En cuanto al tamaño del aparato en sí, era muy similar al que hoy tiene una lavadora promedio. Cada pack podía almacenar dos millones de caracteres, pero al ser extraíble, la idea de tener varios packs dentro de un armario ya no era tan descabellada, todo un avance en comparación con el tamaño del IBM 350.

 

Con el IBM 1311, los discos pasaron a ser extraíbles. Eran muy 
delicados, de allí la necesidad de una protección adicional.

Con el IBM 1311, los discos pasaron a ser extraíbles. Eran muy delicados, de allí la necesidad de una protección adicional.

IBM 3340

 

Una vez más, el siguiente paso significativo en la evolución de los discos duros fue bajo el ala de IBM. La empresa refinó de forma radical los modelos que siguieron y reemplazaron al 1311, incrementando la capacidad de almacenamiento y la velocidad de acceso. Sin embargo, el 13 de marzo de 1973 anunció al modelo 3340, que incorporó una tecnología y un término que incluso hoy se sigue usando entre los técnicos informáticos: "Winchester". La tecnología Winchester permitió que el cabezal de lectura permaneciera sobre la superficie del disco, lo cual redujo de forma drástica tanto la complejidad del sistema de lectura/escritura como su costo de fabricación. El nombre Winchester surgió ya que originalmente se planeó un sistema de dos módulos extraíbles de 30 megabytes cada uno para el 3340. Debido al sistema "30-30", en IBM bautizaron al 3340 como Winchester, por el archifamoso rifle Winchester .30-.30. Sin embargo, el modelo final del 3340 contó con módulos de 35 y 70 megabytes respectivamente, pero el nombre permaneció intacto.

 

Aunque no tenía nada que ver con su diseñó, el nombre Winchester 
perduró con el paso del tiempo

Aunque no tenía nada que ver con su diseñó, el nombre Winchester perduró con el paso del tiempo

IBM 3380 y Seagate ST-506

 

1980 resultó ser un año muy importante para los discos duros. Los ordenadores personales ganaban cada vez más terreno, los tamaños de los programas eran cada vez mayores, y la demanda por más espacio se mantenía firme. En primer lugar, IBM presentó durante junio de ese año a la unidad 3380, el primer disco duro de la historia con una capacidad de 1 gigabyte. Su peso era de un cuarto de tonelada y costaba unos cuarenta mil dólares. Hace un tiempo Federico nos mostró cómo era por dentro el 3380. En segundo lugar, una empresa joven conocida como Shugart Technology, lanzó al público el ST-506, el primer disco duro que utilizó el formato estándar de 5.25 pulgadas. Su capacidad de almacenamiento era de cinco megabytes, e hizo furor entre los usuarios de PC. Después de un tiempo, dicha empresa se convirtió en nada menos que Seagate, uno de los fabricantes de discos más grande del planeta. Al fin, un disco duro llegaba a los hogares. A partir de este punto, el ordenador de escritorio y el disco duro formaron una alianza que se ha mantenido intacta durante los últimos treinta años.

 

El IBM 3380 pesaba 250 kilogramos, mientras que el ST-506 fue el 
primero en 5.25 pulgadas

El IBM 3380 pesaba 250 kilogramos, mientras que el ST-506 fue el primero en 5.25 pulgadas

Seagate Barracuda

 

Durante la década de los '80, la evolución de los discos duros fue tan fuerte que en diez años se logró mucho más de lo que se había alcanzado en veinte, al principio de la década. Aparecieron nuevas tecnologías como las interfaces IDE y SCSI, los primeros discos de 2.5 y 3.5 pulgadas, y la integración completa entre la controladora y el disco mismo. Pero ahora damos el salto a 1992, porque Seagate en ese año lanzó a los discos Barracuda, los primeros en el mercado en poseer una rotación de 7200 revoluciones por minuto. La necesidad de una mayor velocidad de rotación se hizo presente con el espectacular incremento en la capacidad de almacenamiento de los discos duros. El primer Barracuda tenía una capacidad de 2.1 GB, mientras que la primera familia ATA estuvo disponible en versiones de entre 6 GB y 28.5 GB, con un tamaño de búfer de 512 KB. Las 7200 revoluciones fueron aceptadas casi como un estándar por el resto de los fabricantes, y ahora incluso es posible encontrar esta rotación en discos de 2.5 pulgadas, compatibles con ordenadores portátiles.

 

Actualmente, la serie Barracuda es una de las más prestigiosas en 
el mercado, pero fue la primera en adoptar las 7200 revoluciones por 
minuto

Actualmente, la serie Barracuda es una de las más prestigiosas en el mercado, pero fue la primera en adoptar las 7200 revoluciones por minuto

Hitachi Deskstar 7K1000

 

Con estándares e interfaces establecidos, los fabricantes consolidaron sus posiciones, realizaron adquisiciones de envergadura, y se redujo el campo de competitividad. Por lo tanto, fue posible concentrarse en expandir aún más las virtudes de los discos duros tal y como los conocemos hoy. En los siguientes quince años, empresas como Conner, Maxtor, Quantum e IBM (por más increíble que parezca) fueron quedando en el camino, abandonando la industria de los discos duros, o siendo absorbidas por otros fabricantes. Uno de los que sobrevivió, y que aún mantiene una posición firme, fue Hitachi. La familia "Deskstar" quedó manchada por los graves problemas que existieron en las unidades creadas por IBM, pero Hitachi adoptó el nombre tras comprar la división de discos duros de IBM, y continuó con su propia familia Deskstar. El modelo 7K1000 marca otro punto importante en la historia de los discos duros, al ser la primera unidad de 3.5 pulgadas disponible al público con una capacidad de un terabyte. Dicha capacidad llegaría a discos de 2.5 pulgadas de la mano de Western Digital, dos años después.

 

Un billón de bytes

Un billón de bytes

Los discos duros, hoy

 

Con la llegada de los discos de estado sólido, muchos creen que el destino de los discos duros convencionales será perderse en el limbo de la historia, tal y como ha sucedido con muchas otras tecnologías antes. Sin embargo, más que estar condenados a competir entre sí, la idea de que tanto los SSD como los discos duros puedan convivir parece mucho más razonable. Nadie niega que el costo de los discos SSD está en baja, pero todavía falta mucho tiempo para que puedan alcanzar el valor por gigabyte que hoy ostentan los discos convencionales. Seagate y Western Digital están en plena carrera para ver quién alcanza primero la barrera de los tres terabytes, mientras que en Hitachi creen que habrá discos con cuatro terabytes de capacidad el próximo año. Decisiones y predicciones como estas mantienen vigente la misma mecánica que ha sido parte de la evolución de los discos duros durante el último medio siglo: Más capacidad, más velocidad, y menor costo. Los SSD tendrán un duro trabajo por delante si quieren superar a esa fórmula perfecta, porque a pesar de sus propias virtudes, habrá discos duros para rato.

 

Por Lisandro Pardo en Neoteo

 

Mensajes secretos en la BBC (1944)

Mensajes secretos en la BBC

Los secretos son importantes, sobre todo durante una guerra. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial, los aliados utilizaban las emisiones regulares de la ya entonces muy popular BBC de Londres para coordinar acciones entre tropas y miembros de la Resistencia. Esta emisora de radio jugó un importante papel incluso durante el “Día D”, cuando un -en apariencia- inofensivo mensaje de un oyente ordenó la movilización total de la resistencia francesa en preparación para el desembarco en Normandía.

 

 

 

Entre 1939 y 1945 el mundo vivió la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial. Durante esos años, la humanidad intentó por todos los medios de ser lo más eficiente posible a la hora de machacar a su oponente de turno. Los secretos, como es lógico, son indispensables a la hora de coordinar acciones o transmitir órdenes, sobre todo cuando las batallas tienen lugar a miles de kilómetros unas de otras. A la hora de transmitir información sensible entre dos grupos de aliados existen dos mecanismos. Uno de ellos es esconder el canal de datos para evitar que el enemigo sepa que la comunicación está teniendo lugar. Por ejemplo, se puede enviar una persona con el mensaje escrito en un papel y confiar en que el enemigo no lo capturará. La segunda forma, bastante más inteligente y efectiva, consiste en codificar el mensaje y emitirlo sin preocuparse de que el enemigo pueda escucharlo. Esto es lo que hacían los alemanes al transmitir mensajes de radio a sus submarinos, codificados mediante la máquina Enigma: no importaba que todo el mundo pudiese detectar las transmisiones, ya que estaban cifradas.

 

Los secretos son importantes, sobre todo durante una guerra.

Los secretos son importantes, sobre todo durante una guerra.

Esta segunda forma de comunicación secreta puede ser implementada sin necesidad de utilizar nada tan sofisticado como Enigma. En efecto, basta que -utilizando un canal seguro- se acuerde de antemano alguna señal o mensaje (en apariencia inofensivo) que sirva como disparador de una acción determinada. Justamente este tipo de tarea era la que se efectuaba utilizando como medio las emisiones de radio regulares de la BBC. Esta estación era la más escuchada del mundo en la época de la segunda guerra mundial, ya que sus noticias tenían la fama de ser objetivas. Entre uno y otro programa, la BBC transmitía mensajes de sus oyentes, del tipo “Juan le desea a su sobrino una pronta recuperación” o “Los niños exploradores saludan a José en el día de su cumpleaños.” La resistencia civil de Europa escuchaba la radio esperando algún mensaje acordado previamente que le indicase -por ejemplo-que determinado agente había llegado a destino sano y salvo, o que debía volar un puente. Para el enemigo era imposible discriminar los mensajes reales de los falsos y, aunque pudiesen, difícilmente serian capaces de deducir que significaban, ya que no había una relación directa entre el contenido del aviso y lo que representaba para la resistencia.

 

La resistencia escuchaba la BBC, esperando mensajes de los 
aliados.

La resistencia escuchaba la BBC, esperando mensajes de los aliados.

Uno de los más ejemplos más emblemáticos de este tipo de práctica fue el mensajes que se transmitió para indicar a la resistencia francesa que debían comenzar a actuar preparando el terreno para el “Día D”. El servicio secreto alemán había descubierto que los Aliados utilizarían las emisiones en francés de la BBC para poner en marcha a sus compañeros civiles franceses, ya que estos no conocían la fecha exacta de los desembarcos. La logística de los aliados necesitaba de determinadas condiciones climáticas para comenzar el ataque, y la emisión de unas lineas de una poesía escrita en 1886 por Paul Verlaine llamada “Canción de otoño” ("Chanson d'automne") por la BBC indicaría a la Resistencia que debía comenzar con las acciones de sabotaje. Por supuesto, ignoraban que algunos agentes alemanes infiltrado en los grupos de la Resistencia conocían esta señal. El día primero de junio de 1944 se emitió el primer verso (“Les sanglots longs des violons de l'automne”) y el día 5 de junio el segundo (“Bercent mon cœur d'une langueur monotone”). El jefe de información del Estado Mayor Alemán recibió el informe de que ambos versos habían sido transmitidos como mensajes por la BBC y que la llamada “Operacion Overlord” en el noroeste de Francia comenzaría en cualquier momento. Sin embargo, la especial mentalidad militar de Berlín no terminaba de aceptar que los aliados alertasen a la resistencia clandestina utilizando versos de poesía romántica. La toma de decisiones de dilataron, en parte por que algunos oficiales no pudieron ser ubicados y en parte por que Hitler había dado ordenes de no hacer movimientos de tropas sin su permiso. A las 2 de la madrugada del día 6 de junio el Cuartel general de Rundstedt recibió la noticia de que se había producido un lanzamiento de paracaidistas en Normandía, y el resto es historia.

 

El 6 de junio de 1944 los aliados desembarcaban en Normandía.

El 6 de junio de 1944 los aliados desembarcaban en Normandía.

¿Fue la BBC el único medio que se utilizó con estos fines? Es probable que no. El Daily Telegraph, por ejemplo, por esas fechas publicó crucigramas creados por un tal “señor Dowe”, donde aparecían palabras como “Utah”, “Omaha”, “Mulberry”, “Neptuno” u “Overlord”, todas relacionadas con el desembarco que tendría lugar, ya que los aliados habían dividido Normandía en cinco playas que se bautizaron con los nombres en clave de “Utah”, “Omaha”, “Gold”, “Juno”  y “Sword”. ¿Se podía confiar en que nadie -de pura casualidad y desconociendo el mecanismo empleado por la Resistencia- llamase a la BBC y pidiese que irradiasen un mensaje que fuese interpretado como proveniente de los aliados? En realidad, la posibilidad de que algo así ocurriese era muy baja. Algunos arriesgan la hipótesis de que dichos mensajes contenían errores deliberados para poder distinguirlos. Por ejemplo, el locutor leyó equivocadamente el verso de Verlaine, diciendo “bercent mon cœur d'une langueur monotone” en lugar de “blessent mon cœur d'une langueur monotone”.  La palabra "Bercent" significa "balancear", mientras que "blessent"  quiere decir "hiere". Algunos historiadores creen que se trató de un simple error, otros que este cambio de palabras aseguraba la procedencia del mensaje. Como sea, la BBC jugó un importante papel a la hora de coordinar las acciones de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Enlaces

La Batalla de Normandía, en Wikipedia

Por Ariel Palazzesi en Neoteo

 

¿Quién inventó la radio?

¿Quien inventó la radio?

Al igual que ocurre con otros inventos, es difícil determinar quién inventó realmente la radio. La emisión y recepción del sonido a través de ondas electromagnéticas es posible gracias a los aportes de una gran cantidad de científicos provenientes de varios países. Sin esos trabajos previos, los experimentos de Tesla, Marconi o Popov -los tres científicos a los que suele atribuírsele este logro– no hubiesen sido posibles. También existen indicios que permitirían afirmar que un militar español, el comandante Julio Cervera, se adelantó en 11 años al famoso experimento de Marconi. Entonces, ¿quién inventó realmente la radio?

 

Históricamente, la invención de la radio -es decir, un sistema capaz de emitir y recibir sonidos mediante la modulación  de ondas electromagnéticas- se ha atribuido al italiano Guillermo Marconi. Nacido en la ciudad de Bolonia el 25 de abril de 1874, el ingeniero eléctrico Guillermo Marconi incluso recibió en 1909 el Premio Nobel de Física por el desarrollo de esta tecnología, a la que en la época se la llamaba “telegrafía sin hilos”. Sin embargo, hubo muchos científicos, ingenieros e incluso aficionados que al mismo tiempo (e incluso antes) que el italiano hicieron notables avances en este campo. Muchas de esas personas son consideradas -a veces solamente en su país de origen- como “el inventor de la radio.

 

Guillermo Marconi en su laboratorio.

Guillermo Marconi en su laboratorio.

Está claro que las bases teóricas sobre las que se asienta la radio fueron concebidas por James Clerk Maxwell, quien envió un documento titulado “Una teoría dinámica del campo electromagnético” a la Royal Society en 1873. En ese histórico escrito, Maxwell resumía sus trabajos realizados entre 1861 y 1865 y explicaba cómo los campos eléctricos variables crean campos magnéticos variables, y viceversa. Además, postulaba que estos campos variables que se propagarán por el espacio en forma de campos electromagnéticos -también variables- que se alejarían en forma de ondas electromagnéticas de la fuente en donde se originaron. Hubo que esperar hasta 1888 para que Heinrich Rudolf Hertz comprobase experimentalmente la teoría de Maxwell. Hertz fue el primero en crear artificialmente tales ondas electromagnéticas y en detectarlas. Logró efectuar emisiones y recepciones de estas ondas y analizar sus características. Además, Hertz comprobó que las ondas que había generado en el laboratorio tenían exactamente las mismas propiedades de las previstas por Maxwell. ¿Esto significa que Hertz o Maxwell inventaron la radio? En absoluto. Estos dos científicos contribuyeron a la comprensión del mecanismo por el cual se podría crear un sistema de transmisión de información a través de ondas electromagnéticas, pero no construyeron un aparato que permitiese emitir y recibir sonidos por ese medio.

 

Alexandr Stepánovich Popov transmitió mensajes telegráficos en 
1896.

Alexandr Stepánovich Popov transmitió mensajes telegráficos en 1896.

Como es obvio, los diarios de todo el mundo ponían en primera plana la noticia de que Hertz, utilizando un oscilador eléctrico, había sido capaz de enviar y recibir ondas electromagnéticas. En Italia, un joven Guillermo Marconi (tenía 21 años en ese entonces) se puso a trabajar sobre la base construida por Hertz para convertir el sonido en ondas electromagnéticas y transmitirlas a través del aire, de forma inalámbrica. En septiembre de 1895 fue capaz, utilizando unos aparatos que el mismo construyó, de enviar por primera vez una señal eléctrica entre dos puntos sin utilizar cables. Rápido de reflejos, al año siguiente consiguió en el Reino Unido la primera patente sobre la radio. Entusiasmado por su éxito, Marconi montó una estación de radio en la isla de Wight, ubicada en la región sur de Inglaterra, que hoy se considera la primera del mundo. En 1898 consiguió uno de sus más importantes logros, transmitiendo una comunicación telegráfica entre el Reino Unido y Francia  a través del canal de la Mancha. Tres años más tarde, el 12 de diciembre de 1901, repetiría el experimento enlazando Cornualles y Terranova, separadas 3.378, una a cada lado del Océano Atlántico. Básicamente, Marconi utilizaba como emisor un generador de chispas de muy alta tensión conectado a una gran antena por un lado y a tierra por el otro. Este “equipo de transmisión” no estaba “sintonizado”, por lo que al menos técnicamente, lo que se producía no era otra cosa que un gran ruido electromagnético que contenía ondas en un amplio margen de frecuencias. Estas eran recibidas por un “cohesor” (“coherer”), que no era otra cosa que un recipiente de vidrio lleno de limaduras de hierro. Este artefacto, ideado y utilizado originalmente para proteger de los rayos las instalaciones telegráficas, variaba su resistencia eléctrica cuando era afectado por un campo electromagnético. ¿Esto significa Marconi inventó la radio? No necesariamente, y como veremos, en realidad es muy difícil atribuir la invención de la radio a una única persona.

Tesla generaba y detectaba ondas de radio en 1893.

Tesla generaba y detectaba ondas de radio en 1893.

Los trabajos de Maxwell y Hertz, como es lógico, sirvieron para que muchos científicos se pusieran a trabajar en temas relacionados con las ondas electromagnéticas. El 7 de mayo de 1895 (unos cuatro meses antes de que Marconi enviase su primera señal) un ingeniero ruso llamado Alexandr Stepánovich Popov había presentado un receptor capaz de detectar ondas electromagnéticas. Para el 24 de marzo de 1896, Popov ya  disponía de un sistema completo capaz de emitir y recibir mensajes telegráficos, y de hecho transmitió entre dos edificios de la Universidad de San Petersburgo -separados por una distancia de 250 metros- el texto "HEINRICH HERTZ". Del otro lado del Atlántico, el nunca suficientemente reivindicado Nikola Tesla también trabajaba en este tema, aunque sin basarse en el trabajo de Hertz. Efectivamente, Tesla generaba y detectaba ondas de radio mediante corrientes eléctricas alternas de muy alta frecuencia aplicadas a una gran antena y a tierra. Las ondas electromagnéticas producidas de esta manera se transmitían a larga distancia y eran detectadas por otras antenas también unidas a tierra a través de circuitos resonantes formados por inductancias y condensadores (también ideados por Tesla). Si bien buscaba una forma de transmitir energía eléctrica de forma inalámbrica,  sin necesidad de utilizar los costosos conductores metálicos, Tesla hizo la primer demostración pública de radiocomunicación en San Luis (Missouri) en 1893, dos años antes de que Marconi o Popov pudiesen hacer algo parecido.


Tesla presentó sus trabajos en el Franklin Institute de Filadelfia y en la National Electric Light Association. Describió y demostró todos los detalles de su sistema de radiocomunicación. Su mecanismo, de hecho, fue utilizado durante años hasta que se inventó la válvula termoiónica de vacío. Algunos de estos desarrollos fueron patentados por Tesla en 1897. Sin embargo, la Oficina de Patentes de Estados Unidos -seguramente influenciada por Thomas Alva Edison y Andrew Carnegie, enemigos declarados de las ideas de Tesla y partidarios de Marconi- revocó estas patentes en 1904 y otorgó al italiano la patente correspondiente a la invención de la radio. Medio siglo más tarde, en 1943, la patente de Tesla número 645576 fue restablecida a su dueño por la Corte Suprema de Estados Unidos, pero Tesla ya había fallecido y no pudo disfrutar de esta victoria legal. Así las cosas, podríamos pensar que corresponde a este científico el mérito de la invención de la radio. Sin embargo, y dejando de lado que tanto Tesla como Marconi y Popov llegaron más o menos al mismo tiempo y de forma completamente independiente al mismo resultado, lo cierto es que no fueron los únicos.

 

El inventor de la radio suele ser una persona diferente para cada 
nación.

El "inventor de la radio" suele ser una persona diferente para cada nación.

En efecto, hace unos pocos años el investigador Ángel Faus Belau, un profesor de la Universidad de Navarra,  descubrió que la primera patente sobre la transmisión de voz sin hilos habia sido registrada por el comandante español Julio Cervera Baviera, en 1899. Actualmente, “el inventor de la radio” suele ser una persona diferente para cada nación, algo que no debería llamar la atención luego de todo lo expuesto. Es posible que lo más lógico fuese determinar alguna clase de “autoría compartida”, pero dado que la realidad muchas veces se encuentra bastante lejos de la lógica, probablemente sigamos discutiendo sobre la autoría de este invento durante varias décadas.

 

Enlaces

La Historia de la Radio, en Wikipedia

Por Ariel Palazzesi en Neoteo

 

Disco de Nipkow: TV mecánica (1884)

Disco de Nipkow

El alemán Paul Nipkow, ingeniero de ferrocarriles, inventó en 1884 un dispositivo mecánico capaz de “explorar” una imagen. Conocido como disco de Nipkow, el aparato se basaba en un disco metálico con una serie de agujeros cuadrangulares dispuestos en espiral. Al girar, cada agujero recibía una parte de la luz reflejada por la escena que estaba siendo “filmada”. Se trata del primer dispositivo capaz de convertir una imagen en una serie de impulsos eléctricos que, en 1927, serviría de base para los comienzos de la televisión electromecánica.

 

 

Como todos sabemos, la televisión es un invento que permite la transmisión y recepción de imágenes en movimiento y sonido a distancia. Pero para que el sistema funcione, es indispensable disponer de un sistema capaz de convertir las imágenes a transmitir en una serie de impulsos eléctricos, tarea que en la actualidad realizan los diferentes modelos de cámaras analógicas o digitales. Los primeros intentos de crear un dispositivo capaz de convertir imágenes en impulsos eléctricos tuvieron su origen en 1884, cuando un ingeniero de ferrocarriles alemán llamado Paul Gottlieb Nipkow construyó el primer dispositivo mecánico capaz de analizar una escena de manera ordenada y convertir las variaciones en la intensidad de la luz en variaciones de una corriente eléctrica. Este aparato, al que se conoce como “Disco de Nipkow” (o “Disco de Nipkov”, en inglés) puede considerarse como el “abuelo” de todos los sistemas modernos de captura de imágenes.

 

 

Desde el punto de vista mecánico, un disco de Nipkow no es otra cosa que un disco plano al que se le han practicado una serie de pequeñas perforaciones cuadrangulares dispuestas en forma de espiral  desde el centro hacia el exterior. Cuando este disco gira, cada uno de los agujeros describe una circunferencia con un radio diferente, que depende de la posición que ocupa dentro de la espiral. Cada uno de estos agujeros es el equivalente a una línea de la imagen de un aparato de televisión moderno, y cuanto más agujeros tenga el disco, mayor será el número de líneas -y por lo tanto la resolución- de la imagen final. Nipkow fue capaz de lograr la conversión de la luz que atraviesa cada agujero en una variación de corriente eléctrica gracias al descubrimiento hecho 10 o 15 años antes por un operador de telégrafo  llamado Joseph May, quien de forma accidental notó que algunos instrumentos utilizados en su trabajo sufrían alteraciones en sus lecturas cuando la luz incidía sobre el selenio metálico que formaba parte de una estación de cable irlandesa. Luego de investigar un poco, May descubrió que la luz modificaba la resistencia eléctrica del selenio y que la magnitud de esta perturbación era proporcional a la intensidad  de luz incidente.

 

 

En el aparato de Nipkow, la luz proveniente de la escena que se quería “filmar” era proyectada sobre el disco utilizando una lente. Cuando el disco giraba, la luz atravesaba cada uno de los agujeros y llegaba a un sensor basado en las propiedades del selenio descubiertas por May. Esta luz hacía que su resistencia variase de valor, y esto modificaba la intensidad de la corriente que lo atravesaba. Como resultado de todo esto, la corriente de salida del dispositivo estaba “modulada” por la escena, y contenía toda la información necesaria para recrearla. Como el aparato solo era capaz de responder a las variaciones de la intensidad de la luz y no a su color, las imágenes “escaneadas” eran monocromáticas. A la hora de reproducir estás imágenes, Nipkow utilizaba otro disco similar al primero y sincronizado con este, pero que realizaba la función opuesta. En efecto, una lámpara colocada detrás del disco cuya intensidad luminosa era modificada por la corriente eléctrica enviada por el primer disco de Nipkow atravesaba los agujeros y reconstruía la imagen sobre una superficie plana usada como pantalla, fila a fila y en el mismo orden en que eran “filmadas”.

 

Otro disco similar al primero y sincronizado con este, realizaba la
 función opuesta.

Otro disco similar al primero y sincronizado con este, realizaba la función opuesta.

Por supuesto, semejante sistema no estaba exento de dificultades. Pensemos, por ejemplo, que las lentes disponibles hace 130 años no eran precisamente perfectas, y la luz que las atravesaba resultaba ligeramente distorsionada, atentando con la calidad de la imagen obtenida. Además, los  pequeños errores en las piezas mecánicas utilizadas en la construcción de cualquiera de las partes que componían el emisor o receptor limitaban la velocidad a la que eran capaces de girar los discos, impidiendo que la escena pudiese ser mostrada como una imagen con un movimiento suave y fluido. La cantidad de agujeros y el tamaño de estos tenia una directa relación con el tamaño y la resolución de las imágenes conseguidas, pero no era posible construir discos de cualquier tamaño, ya que sobrepasando determinadas dimensiones las lineas obtenidas dejaban de parecer rectas para convertirse en curvas. A pesar de todo esto, el invento de este ingeniero alemán representó un gran avance hacia el desarrollo de un sistema capaz de recoger y transmitir imágenes y su construcción demostró que era posible recoger una imagen y transmitirla por un cable hacia un aparato receptor.

 

Se trata del primer dispositivo capaz de convertir una imagen en 
una serie de impulsos eléctricos.

Se trata del primer dispositivo capaz de convertir una imagen en una serie de impulsos eléctricos.

A principios del Siglo XX, el disco de Nipkow fue utilizado como base de todos los sistemas de televisión. En 1927,  la CBS inglesa realizó las primeras emisiones públicas de televisión. Dos años más tarde, la NBC hizo lo propio en los EE.UU. Ambas empresas utilizaron sistemas mecánicos basados en el trabajo de Nipkow, y las emisiones eran básicamente experimentales, sin horarios fijos. En 1936 la CBS comenzó a emitir una programación regular, y con motivo de la Exposición Universal de Nueva York, en abril de 1939, la NBC comenzó sus emisiones regulares en el nuevo continente. En 1937, gracias a los avances de la electrónica, comenzaron las transmisiones basadas el tubo de rayos catódicos y el iconoscopio, finalizando la era de la “televisión mecánica”.

 

Enlaces

El disco de Nipkow, en Wikipedia

Por Ariel Palazzesi en Neoteo

 

Guerra biológica: más antigua de lo que piensas

Guerra biológica

El uso de armas biológicas en la guerra es casi tan antiguo como la guerra misma. Sabemos que hace más de 2500 años los asirios envenenaban los pozos de agua del enemigo con una toxina producida por el cornezuelo del centeno, y tenemos pruebas de que en muchos asedios se han llegado a arrojar cadáveres humanos dentro de las fortificaciones enemigas para producir epidemias y obligarlos a rendirse. La humanidad siempre ha hecho gala de una frondosa imaginación a la hora de buscar formas de aniquilar al prójimo, y la guerra biológica constituye uno de los más claros ejemplos de esta locura.

 

Posiblemente la guerra sea tan antigua como la humanidad misma. Mientras que por un lado creemos que es deleznable y que nunca resulta justificable, por otro estamos esperando la menor provocación para poner en marcha los tanques y aviones para defender nuestros intereses. A lo largo de la historia se han usado piedras, palos, balas y bombas de todo tipo y tamaño para machacar al adversario. En las últimas décadas la posibilidad de utilizar como armas bacterias o toxinas se ha convertido en un fantasma que sobrevuela cada conflicto bélico. De hecho, la presunta existencia de estas armas en manos del régimen de Saddam Hussein fue lo que sirvió como excusa al mundo para derrocarlo. Sin embargo, este tipo de armas se han utilizado desde hace siglos, y muchas veces con resultados terriblemente eficaces.

 

El uso de armas biológicas en la guerra es casi tan antigua como la
 guerra misma.

El uso de armas biológicas en la guerra es casi tan antigua como la guerra misma.

Uno de los casos más antiguos sobre los que existe alguna documentación fiable del uso de armas biológicas data aproximadamente de los años 1500 a 1200 antes de Cristo. Textos hititas de esas fechas detallan como víctimas de la peste fueron conducidas hacia las tierras enemigas, con la evidente intención de contagiar a todos los que pudiesen. Si bien los historiadores no se ponen del todo de acuerdo al respecto, muchos creen que los asirios utilizaban una toxina llamada ergotamina, cuya ingesta puede producir ergotismo, para contaminar los pozos de agua potable de las poblaciones enemigas. El ergotismo es una dolencia a menudo llamada  "fiebre de San Antonio", "fuego de San Antonio" o "fuego del infierno", que comienza con alucinaciones, convulsiones y contracción arterial. Las víctimas comienzan a sentir un frío intenso en las extremidades, que pronto se convierte en una sensación de quemazón. El cuadro desemboca en una  necrosis  de los tejidos, la aparición de gangrena e intensos dolores abdominales. Si el afectado no muere, generalmente queda mutilado, a menudo perdiendo todas sus extremidades.

 

Lejos de ser la única “arma biológica” antigua, la  ergotamina era solo una más dentro de un grupo bastante numeroso. En los poemas épicos de Homero sobre la legendaria Guerra de Troya (la Iliada y la Odisea), por ejemplo, se relata cómo los guerreros untaban las puntas de sus lanzas y flechas con venenos de serpientes, para que incluso un roce leve terminase siendo mortal. Unos 600 años antes de Cristo, durante la Primera Guerra Sagrada en Grecia, los atenienses envenenaron el suministro de agua del pueblo de Crisa, una ciudad cercana a Delfos que estaba siendo asediada. Utilizaron para ello una planta tóxica llamada eléboro (Helleborus foetidus), la misma con la que preparaban un mejunje tóxico para impregnar sus flechas. Todas las partes de esta planta son venenosas, y su ingesta produce desde vómitos hasta delírium tremens, pasando por diarreas violentas y estornudos (lo que se dice, una pésima combinación de síntomas).

 

Muchos ejércitos envenenaban flechas y lanzas.

Muchos ejércitos envenenaban flechas y lanzas.

Los arqueros escitas, unos 400 años antes de Cristo, también envenenaban sus flechas. No solo utilizaban veneno de serpiente -algo difícil de conseguir en cantidades significativas- sino que además empleaban sangre y heces humanas o de animales, cuyos microorganismos con frecuencia generaban grandes infecciones en las heridas que causaban las flechas. Durante la Edad Media se pasó de untar flechas con heces a arrojar directamente las heces de las víctimas de la peste bubónica sobre las paredes de los castillos usando catapultas. Y en algunos casos, como durante el asedio de la ciudad de Kaffa, en 1346, directamente se catapultaron los cadáveres de los guerreros muertos de peste, para que contagiasen a los sitiados. De hecho, algunos historiadores aseguran que este evento fue el que finalmente provocó la epidemia de la Peste Negra que causó la muerte de entre 75 y 100 millones de personas.


Por supuesto, y a pesar de que esta práctica era lo suficientemente común como para ser usada hasta el año 1710 (cuando los rusos atacaron a los suecos en la ciudad de Reval), lo cierto es que simplemente arrojar las ropas de los contagiados era igual de efectivo. Quizás no resultaba tan intimidante como una lluvia de cuerpos descompuestos, pero un simple abrigo o frazada infectado podía diseminar la enfermedad por todo un castillo o ciudad. En América del Norte, por ejemplo, la población indígena comenzó a ser diezmada por las enfermedades provenientes del Viejo Mundo, dado que carecían de los anticuerpos necesarios. Existen al menos dos casos documentados de ataques mediante gérmenes de viruela transportados en frazadas ofrecidas como regalos a los nativos. Estos verdaderos “caballos de troya” fueron, tal como quedó registrado por el comandante de la milicia William Trent en 1763, entregados especialmente “para transmitir la Viruela a los Indios”.

 

Muchas veces se catapultaron al enemigo los cadáveres de los 
muertos de peste.

Muchas veces se catapultaron al enemigo los cadáveres de los muertos de peste.

Aún sin la ayuda de la moderna tecnología, mucho antes de disponer de laboratorios súper secretos llenos de malvados científicos que buscan día y noche el arma biológica perfecta, la humanidad se las ha arreglado bastante bien para machacarse usando gérmenes y toxinas.

 

Enlaces

Guerra biológica, en Wikipedia

Por Ariel Palazzesi en  Neoteo

 

Los mayas, sofisticados fontaneros

Posible fuente en el acueducto de Piedras Bolas (Gráfica: Reid 
Fellenbaum)

El conducto del acueducto de Piedras Bolas pudo haber sido utilizado como una fuente.

Científicos descubrieron en el centro maya de Palenque, México, el ejemplo más antiguo en el Nuevo Mundo de un sistema de agua a presión.

Se trata de un sistema con canales cerrados para flujo de agua a presión, afirman los investigadores de la Universidad Estatal Penn, en Estados Unidos.

 

Tal como señalan los científicos en el Journal of Archaeological Science (Revista de Ciencia Arqueológica), el dispositivo, descubierto en 1999, es similar a los acuedutos que fluían debajo de las plazas de Palenque, una importante ciudad maya.

 

Pero con la diferencia de que en éste utilizaron -quizás sin saberlo- avanzados conocimientos de ingeniería para presurizar el agua.

 

Los investigadores no saben, sin embargo, para qué utilizaron los mayas el agua a presión.

 

"Previamente se pensaba que los sistemas de agua presurizada entraron al Nuevo Mundo con la llegada de los españoles", dicen los autores del estudio.

 

"Sin embargo, los datos arqueológicos, las condiciones climáticas estacionales, la ubicación geomorfológica y la simple teoría hidráulica muestran claramente que los mayas de Palenque, en Chiapas, tenían conocimiento empírico de los canales cerrados de agua presurizada desde antes de la llegada de los europeos", agregan.

 

Zona de escarpes

 

El área de Palenque, en Chiapas, en el suroeste de México, fue ocupada por los mayas alrededor del año 100 y se convirtió en uno de sus centros principales durante el periodo clásico maya de 250 a 600.

Mapa de Palenque y zona del acueducto (Gráfica: Ed Barnhart)

Bajo la ciudad de Palenque, en Chiapas, los mayas construyeron numerosos acueductos.

Bajo Palenque se encontraban numerosos acueductos subterráneos, porque los mayas construyeron la ciudad en una zona restringida por una serie de escarpes (terrenos con declives abruptos).

 

Como las condiciones de la tierra impedían que los habitantes de extendieran, los mayas intentaron aprovechar el terreno construyendo sistemas hidráulicos y acueductos debajo de las plazas.

 

"Crearon un espacio urbano", afirma el profesor Kirk French, uno de los antropólogos que participó en el estudio.

 

"Cada 90 metros a lo largo y ancho del escarpe hay una corriente de agua. Y dejaron muy poco terreno sin construir", añade.

 

Estas corrientes de agua alimentadas por manantiales, que se combinaban con los tres metros de pluviosidad que caían durante la temporada de seis meses de lluvia, presentaban un riesgo de inundación que debía ser controlado, al menos parcialmente por los acueductos.

 

Pero en el acueducto de Piedras Bolas, que los científicos estadounidenses comenzaron a estudiar en 2006, se encontró un inusual conducto abastecido por un manantial y ubicado en un terreno empinado.

 

Tal como explican los investigadores, la pendiente del conducto cae unos seis metros desde la entrada de un túnel hacia la salida del agua, unos 60 metros cuesta abajo.

 

El conducto está ubicado de forma transversal y va desde tres metros cuadrados cerca de la fuente a casi 15 centímetros cuadrados en la pequeña abertura donde emerge el agua.

 

Ingenieros

 

"La combinación de gravedad en el agua que fluía desde el conducto y la súbita restricción de éste causa que el agua emerja desde la abertura con fuerza y bajo presión", afirman los autores.

Túnel en el acueducto de Piedras Bolas (Foto: Kirk French; Penn 
State)

El túnel en el interior del acueducto de Piedras Bolas, donde se encontró el conducto de agua presurizada.

"El conducto pudo haber alcanzado teóricamente un límite de seis metros en la pérdida de carga", dice el profesor Christopher Duffy, otro de los investigadores que participó en el estudio.

 

Y en la salida del agua, la presión ejercida pudo haber lanzado el líquido hacia arriba unos seis metros, completa.

 

Tal como expresa el científico, "bajo condiciones naturales hubiera sido difícil para los mayas ver ejemplos de agua presurizada en su mundo".

 

"Aparentemente ellos estaban utilizado conocimientos de ingeniería sin tener medios ni herramientas para hacerlo. Este conducto parece un sistema que servía para controlar a la naturaleza".

 

Actualmente, el acueducto de Piedras Bolas está parcialmente colapsado, así que por el conducto fluye muy poca agua.

 

Pero los científicos creen que el conducto pudo haber almacenado unos 80.000 litros de agua al controlar la salida del líquido.

 

Y entre los usos potenciales de este sistema de agua presión, creen los investigadores, pudo haber estado una fuente o quizás usaron la presión para dirigir el agua hacia una zona residencial adyacente y utilizarla como depósito de agua residual.

 

Por BBC Ciencia

 

VTOL: Historia del vuelo vertical

Historia del vuelo vertical

Los ingenieros aeronáuticos siempre han sentido una especial fascinación por el vuelo vertical. El deseo de despegar del piso sin necesidad de una larga pista por la que correr como locos antes de levantar vuelo ha sido -durante años- la excusa para poner en práctica algunas de las más extrañas ideas. La historia del VTOL es casi tan antigua como la aviación misma: ya en 1928 Nikola Tesla había patentando un dispositivo de este tipo. Sin embargo, fue la Segunda Guerra Mundial la que proporcionó el impulso definitivo a este tipo de aeronaves.

 

 

VTOL (del inglés de “Vertical Take-Off and Landing”, o “despegue y aterrizaje vertical”) es la habilidad que poseen algunos aviones para despegar y aterrizar de forma vertical. Si bien los globos aerostáticos o los helicópteros poseen este tipo de característica, no se los considera dentro de este grupo de aeronaves. En la actualidad un “avión VTOL” es aquel que, a pesar de volar como lo hace un avión convencional, puede prescindir de una pista para el despegue y aterrizaje. En la práctica, solo se ha utilizado este sistema en algunos aviones de combate, dado que el tamaño y peso de un avión de pasajeros hace prácticamente imposible que puedan ser diseñados o modificados para operar de esta manera. Lejos de ser simplemente una curiosidad, esta habilidad fue vista durante décadas -en especial durante la Guerra Fría- como una gran ventaja táctica. Si bien ya en 1928 el gran Nikola Tesla había conseguido la patente sobre el diseño de un avión de transporte que podía despegar y aterrizar de forma vertical, lo cierto es que fue a finales de la década de 1950 cuando el concepto VTOL tuvo su momento de gloria.

 

En 1928 el gran Nikola Tesla logró la patente de un VTOL.

En 1928 el gran Nikola Tesla logró la patente de un VTOL.

En efecto, a finales de los años 50 y principios de los 60, casi todos los diseños de cazas militares incluían alguna forma de VTOL. Si bien no todos llegaron a construirse, y los que se construyeron no eran capaces de despegar de forma completamente vertical, la influencia de esta tecnología puede verse en aviones que requerían pistas de muy corta longitud para operar. Esta fue la respuesta a una preocupación que les quitaba el sueño a todos los generales de la época: la posibilidad de un  ataque sorpresa de bombarderos enemigos equipados con bombas nucleares que destruyese los principales aeropuertos de su país, dejándolos sin fuerza aérea que pudiese enfrentar las siguientes oleadas de bombarderos. Si se reemplazan los aviones existentes por sus equivalentes VTOL, estos podrían operar desde prácticamente cualquier superficie plana existente en el país, distribuyendo las fuerzas de defensa en lugar de concentrarlas y haciéndolas inmunes a este tipo de ataque sorpresa.

 

El Focke-Wulf Triebflügel (o “Triebflügeljäger”) nunca fue 
construido.

El Focke-Wulf Triebflügel (o “Triebflügeljäger”) nunca fue construido.

Unos de los primeros en diseñar un avión de estas características fueron, cómo no, los alemanes. El Focke-Wulf Triebflügel (o “Triebflügeljäger”) fue un proyecto de Otto Muck, patentado en 1938 y modificado varias veces a lo largo de Segunda Guerra Mundial. “Triebflügeljäger” significa “interceptor con potencia en las alas”, y se refiere a la presencia de un estatorreactor Pabst en los extremos de cada una de las tres “alas”. Se trataba de un diseño absolutamente novedoso, en que la fuerza de ascenso y empuje la proporcionaba un rotor montado en el centro de la nave, a mitad de camino entre la cabina de pilotaje y la cola. Durante el despegue o el aterrizaje, el avión se apoyaba sobre su cola, en posición vertical, con los rotores funcionando de una manera similar a las aspas de un helicóptero. Durante el vuelo, todo esto funcionaba como una hélice gigante. Nunca fue construido.

 

El “Heinkel Wespe”, pequeño y dotado de una turbohélice, tampoco 
tuvo éxito.

El “Heinkel Wespe”, pequeño y dotado de una turbohélice, tampoco tuvo éxito.

Otro diseño alemán más o menos de la misma época es el concepto “Heinkel Lerche” (o “alondra”). Se trató de una serie de estudios realizados por la compañía de aeronaves Heinkel entre 1944  y 1945, que debían proporcionar el diseño de un revolucionario avión de ataque a tierra y caza VTOL. En algunos aspectos similar al Triebflügeljäger, el Lerche también despegaría y aterrizaría sobre su cola y volaría horizontalmente como un avión convencional. El piloto, ubicado en el morro, se encotraría de pie durante el despegue y acostado durante el vuelo. La propulsión sería proporcionada por dos hélices contrarrotativas encapsuladas en un ala circular con forma de dona. Si bien los principios aerodinámicos del ala anular eran bastante fiables, la escasez de materiales que sufría la Alemania Nazi a finales de la Segunda Guerra Mundial hizo que este avión tampoco se concretase. Otro proyecto de la Heinkel, el “Heinkel Wespe”, algo más pequeño y dotado de una turbohélice, tampoco superó la fase de “prototipo”.

 

 

Durante la Guerra, en los Estados Unidos también se diseñaron, construyeron y abandonaron muchos VTOL. Quizás el más recordado sea el proyecto Convair XFY “Pogo”, una pequeña aeronave equipada con un motor turbohélice y dos hélices girando en sentidos contrarios para anular la tendencia natural del avión a girar en el sentido opuesto al de las hélices. La idea del alto mando era disponer de un avión capaz de despegar de barcos pequeños pero que contase con un buen desempeño. El prototipo del “Pogodemostró que el avión era capaz de despegar verticalmente. Para acceder a la incómoda cabina el piloto debía trepar por una escalera, y la posición en la que se encontraba a la hora de aterrizar convertian a esta maniobra en algo difícil y peligroso. Luego de varias idas y vueltas,el proyecto fue cancelado en 1956, entre otras cosas debido a que los aviones a reacción habían demostrado ser muy superiores a los equipados con hélices.

 

 

El “Pogo” tuvo varios rivales en su propia tierra. El Lockheed XFV “Salmon”, por ejemplo, era un avión que poseía un diseño muy similar. Equipado también con turbohélice y rotores en contrarotación, resulto igual de decepcionante y fue cancelado en 1955. Por esa época, los ingenieros comenzaron a migrar sus diseños VTOL a aviones equipados con motores jet. Se seguía insistiendo con aeronaves que se apoyaban sobre su cola para aterrizar o despegar, algo de que mas tarde demostraría ser un error. El Ryan X-13A-RY “Vertijet”, por ejemplo, aunque logró volar unas cuantas veces e ir desde Washington hasta el Pentágono (y aterrizar verticalmente en una sola pieza) tampoco pudo ser construido en serie. Prácticamente todas las naciones que tenían la capacidad de fabricar aviones de combate probaron alguno de estos diseños. Los franceses diseñaron el  SNECMA C450 “Coleoptere”, un engendro similar al Heinkel Lerche, y lograron construir un modelo funcional. Lograba una velocidad cercana a los 800 kilómetros por hora, pero igual fue abandonado. Más o menos por esa época surgió la idea de utilizar motores jet que pudiesen variar su dirección, girando para dirigir el empuje hacia abajo permitiendo que el avión pudiese despegar verticalmente aún cuando estuviese en posición horizontal. La francesa Mirage lo intentó con el Short SC.1

 

Los rusos pusieron en marcha el famoso Yakovlev Yak-38M Forger, que usaba cuatro motores pequeños para elevarse verticalmente, y cuando estaba en el aire, utilizaba otro para obtener el  empuje horizontal.

 

 

Quizás el avión más famoso de este tipo sea el BAE Sea Harrier, un avión de ataque, reconocimiento y bombardeo embarcado VTOL, desarrollado a partir del Hawker Siddeley Harrier. Este aparato entró en servicio en abril de 1980 (Sea Harrier FRS.1) y la última versión fue el Sea Harrier FA2, retirado de servicio de la Royal Navy en marzo de 2006.

 

Como sea,  la presión por desarrollar este tipo de aparatos ha disminuido, y a pesar que varios modelos de aviones con capacidad VTOL siguen operando, lo cierto es que el miedo a que los aeropuertos sean destruido parace haber dado paso a otro tipo de proyectos, como por ejemplo hacer los aviones indetectables por el radar. Pero esa es otra historia.

 

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Inspirado en Fabio

Por Ariel Palazzesi en Neoteo

 
 
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